La campaña presidencial 2017 y la educación (4)

La cuenta regresiva hacia el 2A avanza rápidamente, la educación sigue siendo la pseudo protagonista de esta segunda vuelta. Faltan pocos días para las elecciones y la campaña sucia no para.

El día domingo y el día de ayer se veían como  momentos cruciales de la campaña donde podríamos conocer más sobre las propuestas de los candidatos, supuestamente el domingo había un diálogo convocado por la Red de Maestros, este fue cancelado a última hora. Mientras que el debate organizado por iniciativa de la Cámara de Comercio de Guayaquil y con varias empresas que se adhirieron al mismo para ayer fue cancelado sobre la hora. Lenin canceló el primero, y no asistió al segundo.

Lo acontecido la semana pasada, especialmente durante el fin de semana parece un chiste:

  • Primer recuadro: Lasso acepta asistir al debate organizado por la “Red de Maestros”.
  • Segundo recuadro: La “Red de Maestros” pone trabas al debate. (Recomiendo leer a Martín Pallares sobre este punto).
  • Tercer recuadro: La “Red de Maestros” cancela el debate a último momento, aduce la culpa al equipo de Lasso con quienes acordaban los detalles del debate y obviamente a Guillermo Lasso por no cumplir con los requisitos indispensables impuestos el día viernes.
  • ¿Cómo se llama la obra? La cobardía del candidato oficialista es protagonista de la campaña, la educación no.

¿Qué hacer con esta Red de Maestros?

La organización de maestros oficialista que hizo campaña por el ex Ministro de Educación, Augusto Espinosa, que retomó las protestas en horas laborables apenas se oficializó que habría una segunda vuelta, la organización que dice llamarse un sindicato, que se regocija en la disolución de la UNE, que monopoliza a la representación de los docentes del sistema nacional de educación, demostró este fin de semana que no le interesa la educación sino que es un títere del oficialismo.

El requisito ineludible de última hora para participar en el debate consistía en una declaración juramentada ante Notario Público donde los candidatos afirmen que no han participado en actos de corrupción, no han obtenido beneficios por decisiones en sus funciones públicas o privadas, y no poseen patrimonio en paraísos fiscales.

Es por este requisito  que se canceló el debate, es por este requisito que se dejó de lado la participación de la comunidad educativa en un debate con los candidatos presidenciales. Sí, esos requisitos que nada tienen que ver con el Sistema Educativo y los planes de cada candidato para la educación ecuatoriana. Habiendo tanta tela por cortar en el ámbito educativo, siendo uno de los fines de un sindicato, la defensa de la educación, esta no estuvo presente. En el comunicado donde se cancela el debate prima la intención de hacer quedar mal al candidato Lasso y glorificar al inocente candidato Moreno. En ese comunicado, la educación, la agenda educativa nacional e internacional para garantizar el derecho a la educación no tienen lugar.

Anunciaron que un periodista internacional sería el moderador del debate, ¿con qué recursos organizó el debate y pagó al moderador? ¿Quién y cómo se financia este sindicato?

Un sindicato que realmente se interese por exponer  a los ciudadanos las intenciones de los candidatos no hubiera cancelado el debate, de hecho hubiera exigido que profundicen y motiven sus planes de gobierno en el área de la política educativa, que se conozcan posibles candidatos para ocupar el cargo de Ministro de Educación, la planificación educativa a largo plazo, el mejoramiento de la calidad educativa, la formación y los incentivos para los docentes.

Independientemente de quien gane el domingo, ¿existe una verdadera representación de los docentes ecuatorianos? ¿es legítima la existencia de esta organización que dice ser un sindicato? ¿cómo se benefician los docentes con la existencia de una Red que se inmiscuye en la política apoyando ciegamente al gobierno de turno, a los candidatos del oficialismo?

La política educativa para el próximo gobierno.

Si gana Lasso, habrá que velar porque se mantenga la gratuidad de la educación, se cumpla con el plan decenal de educación 2016-2025, los compromisos internacionales y el fortalecimiento de la formación docente. Que la educación superior no sea perjudicada y exista un órgano gestor que garantice la calidad, los derechos y obligaciones de estudiantes y docentes.

Si gana Lenin, habrá que velar porque se de apertura a otros tipos de educación, retomar la educación rural y mejorar su calidad. Pensar en la infraestructura educativa más allá de las UEM, reestructurar la gestión educativa para garantizar la eficiencia de los recursos. Exigir que se transfiera la totalidad del 6% PIB, asignación presupuestada en la Constitución 2008. Garantizar la libertad de cátedra, la libertad de expresión de los docentes.

En cualquiera de los dos escenarios, es importante contar con un verdadero sindicato docente, que vele por los intereses de los maestros, la educación ecuatoriana no se merece que cambien a Mery Zamora por Wilmer Santacruz ni cualquier otro caudillo.

Es hora de que la educación sea un tema de debate, que la sociedad y las familias participen y propongan sus ideales educativos en la mesa, es hora de tener conversaciones sinceras que eleven los estándares y construyan un norte de convivencia, de inclusión, de equidad en el sistema educativo.

Es tiempo de que la educación le importe a alguien y no sea un poco relevante y un poco revolucionaria o un poco libertaria en época de elecciones.

*Este post debería llamarse “¿A quién le importa la educación?”  y es el último de la serie “La campaña presidencial 2017 y la educación”.

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