La escuela, un territorio neutral.

Continuando con las publicaciones en relación al debate del Código de la Niñez y Adolescencia en Ecuador y la coparentalidad, he decidido dar respuesta a un comentario sobre un padre que fue a visitar a su hija a la escuela, y la madre hizo una queja formal ante el juez, esto se compartió en redes sociales, y noté que no existe una comprensión del rol de la escuela y su relación con los padres divorciados.

La escuela es una institución social que requiere una sana convivencia entre los miembros de su comunidad; parte de esa armonía se da por el respeto y cumplimiento de tiempos, rituales, actividades  y reglas.

La escuela en cuanto a territorio neutral, está pensado como espacio donde tanto padre como madre participan y se involucran en la educación y progreso de sus hijos. Las responsabilidades, los programas, las charlas, las reuniones con maestros y las entregas de calificaciones son parte del proceso escolar, por consiguiente corresponde a ambos atender estas cuestiones.

La relación que se establece entre la escuela y la familia se fundamenta en la necesidad de instrucción de los hijos. El espacio escolar no es lugar para visitas de padres y madres separados a sus hijos. Es un territorio que pertenece a los hijos, la institución educativa no está llamada a ser testigo a favor de la madre o del padre; la institución intercede por el alumno.

La educación constituye uno de los rubros más fuertes si es que eligen que sus hijos vayan a instituciones educativas particulares; hay que pagar matrícula, pensión, útiles escolares, uniformes. El progenitor que cubre todos esos gastos -en mi opinión esto también debe ser compartido- no tiende derecho a ir a la escuela a visitar a su hijo o hija cada vez que quiere, por el simple hecho de ser quien cubre con todos estos gastos.

Mariano Narodowski en su obra “Un Mundo sin Adultos” al analizar los vínculos filiales en relación a la desaparición de asimetrías entre adultos y niños, trae el concepto de “papá descartable” para describir a los padres divorciados, a quienes cumplen con una función netamente económica en la vida de los hijos. 

“La idea de “papá descartable” se pone en juego sobre todo en situaciones de divorcio, un momento en que se le asigna al progenitor varón una función de mera provisión de “alimentos” para sus hijos y se le brinda la oportunidad de “visitar” o ser “visitado” por parte de ellos. La paternidad es representada en términos de una mera función financiera hasta el punto de que el “buen padre” divorciado es el que cumple correctamente con sus obligaciones financieras para la manutención de sus hijos. El que paga generosas cuotas alimentarias en tiempo y forma, y visita a sus hijos -entre divertido y enternecido- domingo por medio.”  Narodowski, Mariano. Un mundo sin adultos. DEBATE, 2016.

Hago esta relación entre “papá descartable” y la neutralidad de la escuela, porque mucho de este debate pasa por la falta de empatía que existe hacia los padres que quieren ocupar activamente este rol, y con la sociedad que se rehúsa a aceptar que existen mujeres que no quieren ocupar el rol de madre abnegada o que simplemente hacen daño a sus hijos al distanciarlos emocional y físicamente de sus padres por una ruptura no superada.

Pues bien, la realidad es que hay muchos “padres descartables” en cada escuela, en un sentido de justicia, sería un error, una injusticia que la autoridad educativa permitiera a un solo padre hacer visitas a sus hijos y al resto de padres no.  Tampoco se debería crear un espacio en el horario escolar para las visitas de los padres a sus hijos en detrimento de la enseñanza de todos los alumnos, por la decisión de un juez o de la madre.

Señores, señoras, padres, madres, jueces, juezas, abogados y abogadas: la escuela muchas veces es el sitio seguro, el remanso de paz, el abrazo, la contención y la diversión de los niños que sufren y se encuentran afectados por la separación de sus padres o por ser parte de una familia ensamblada, o no contar con los progenitores en su cotidianidad. En la escuela se socializa y se aprende, no se recibe a papá o a mamá para su visita semanal, para eso está la casa y otros espacios públicos.

 

La foto y comentarios mencionados al inicio, vía @salimzaidan

DCsSJ2CXgAAc6Im

 

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