Creadores de estrellas

Hoy en Ecuador celebramos el día del maestro y quisiera hablarles de los grandes pedagogos ecuatorianos y de cómo me inspiraron, pero no los conozco todavía ni cómo influyeron en el sistema educativo ecuatoriano o en la región; esa es una de mis asignaturas pendientes: la historia de la educación ecuatoriana.

Así que parto del mismo lugar de quienes me leen, sé que el 13 de abril de cada año celebramos el día del maestro ecuatoriano en honor a Juan Montalvo, que tenemos un himno al maestro que nos saca lagrimitas cuando lo escuchamos; que existen buenos maestros y malos maestros.

Conozco profes capaces de crear un vestido con unos cuantos juegos de barajas, y esos profes que trabajan como hormiguitas para mudar una clase, preparar un festival, adaptar materiales y contenidos para las necesidades de estudiante. Así como también conozco profes que no reciben el trato que merecen, que no tienen estabilidad laboral, que con cada decisión del Estado o de la directiva de la institución educativa donde trabajan se desmotivan cada día más de su profesión.

Profesores hay muchos, “profes” muy pocos. Todos quienes hemos asistido a la escuela, al colegio, a la u, podemos distinguir que tuvimos un profe a quien quisimos más que nos marcó de una u otra forma. Esa profe que la recordamos siempre, que es parte de nuestras anécdotas del colegio, o que nos motivó para seguir o no seguir por determinado camino profesional. La mayor de las suertes la tenemos quienes tuvimos profesores con manos de ángeles, personas que con cada clase llegan a tu corazón, a cada fibra de tu cuerpo, profes que saben cómo, cuándo y dónde estimular el cerebro y los resultados son increíbles: aprendes, creces, cambias.

No tuvieron la misma suerte las víctimas de abuso por parte de sus profesores o autoridades; lamentablemente han ejercido la docencia delincuentes de todo tipo y en lugar de producir recuerdos positivos generaron traumas en niños, niñas, adolescentes, jóvenes. Han marcado familias con dolor. Lo escribo aquí por respeto a las víctimas, porque no todos los profes son malos, porque confío en la pedagogía y en la existencia de grandes maestros que cada día y en el anonimato educan seres humanos para convertirse en ciudadanos globales. Aún así, no podemos cerrar los ojos a los daños ni esconder víctimas; para mejorar la educación y garantizar experiencias escolares de calidad hay que prevenir y reparar, abrir los ojos y actuar.

Basta de nostalgia. Hablemos de realidades, del presente y del futuro. El romanticismo de la fecha a veces nos traiciona y nos quedamos en las conmemoraciones, los reconocimientos a quienes han dedicado toda su vida a la docencia, serenatas, poemas, y flores, son bonitos e importantes pero de la cuestión docente hay mucho que hablar.

Esta semana pasó a la historia porque por primera vez se pudo fotografiar un agujero negro; producto de un trabajo colaborativo de investigadores de varias disciplinas y de un equipo liderado por una mujer, una estudiante de doctorado: Katie Bouman. Si bien las fotografías del #blackhole son impresionantes, lo que más ha trascendido son las fotografías de Katie mientras se tomaba la fotografía y su breve entrevista después de ello. Es imposible no emocionarse con ella, le brilla la mirada, transmite su pasión, su triunfo que no tiene límite sino más preguntas para investigar con mayor profundidad acerca de este fenómeno del universo. La fotografía del agujero negro es un claro ejemplo de porque en la escuela primaria y secundaria ahora se TIENE que trabajar por proyectos, resolviendo problemas y colaborativamente. La importancia de aprender a aprender, a cuestionar, a indagar.

¿cómo transformar la enseñanza para generar esa pasión? ¿ cómo innovar nuestro sistema educativo para formar más chicas y chicos como ella? ¿cómo generar y mantener esas miradas de nuestros estudiantes que han descubierto algo nuevo, que han resuelto un problema por sí mismos? ¿qué estamos haciendo hoy en las aulas para avanzar hacia el futuro? La clave de todo: los docentes.

Entonces ¿cómo va la cuestión docente en Ecuador? debemos pensar en dos instancias: los docentes que están en ejercicio y los que están en formación inicial (cursando estudios de tercer nivel). Según datos del Ministerio de Educación, Ecuador tiene 221.337 docentes entre niveles inicial, básica y secundaria entre todos los sostenimientos (esto al 2018); mientras que datos del INEVAL sobre la formación de los docentes en ejercicio al 2016, indican que si bien hay más docentes mujeres que hombres, son más los hombres que poseen un título de cuarto nivel, el doble en relación a las profesoras que cuentan con estudios de posgrado. El Geoportal de SENESCYT indica que en el 2015 apenas el 8% de la matrícula a nivel nacional correspondía a carreras de educación (inicial, básica y diferentes especialidades).

Los esfuerzos por mejorar la cuestión docente van desde espacios virtuales de formación, becas y convenios para estudios de posgrado con universidades locales y extranjeras, la creación de la UNAE como una universidad específicamente destinada a producir docentes. Una nueva recategorización docente, las evaluaciones SER MAESTRO y SER DIRECTIVO, los incentivos salariales en base a los resultados de estas evaluaciones (consta en la LOEI pero no han sido aplicados), el programa de mentores educativos y la medida más reciente: la reducción de la carga administrativa para docentes de instituciones educativas públicas, privadas y fisco – misionales.

Tal vez se pregunten en dónde están los mejores maestros y cuáles son los mejores formados o sobre la efectividad de las medidas enunciadas anteriormente, cuáles son los parámetros para decir si un docente es bueno o malo. Qué tan fácil o qué tan difícil es ser maestra, si es una cuestión de vocación o de talento. Tal vez nos falte información y precisemos investigar para resolver todas estas preguntas; si hay algo de lo que estoy segura es que llegó la hora de abrir el debate y de comprometernos más con la educación de nuestro país y con los docentes ecuatorianos.

Quiero pensar, y hoy les invito a creer, que en Ecuador tenemos 221.337 creadores de estrellas que alumbran el camino hacia el futuro. Creadores de estrellas en cada institución educativa encendiendo la chispa en la mirada de los estudiantes. Que el presente y futuro del Ecuador contará con ciudadanos, profesionales, investigadores formados con valores; estrellas creadas con pasión, paciencia, perseverancia, fruto de la creatividad y la disciplina.

¡Feliz Día Maestros y Maestras!