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Pronósticos para Secundaria

¿Qué significa la sentencia de la Corte Constitucional y su jurisprudencia vinculante para las instituciones educativas? ¿cuáles son las consecuencias de la resolución de la Asamblea Nacional? ¿Qué hacer con la educación sexual? ¿Cómo plantear el tema a los padres de familia y que sean aliados en lugar de enemigos durante el próximo año escolar? ¿Quiénes son los adolescentes que llegarán a las aulas en septiembre? Sin duda es un tema complejo y surgen más preguntas, propongo en este post hacer un recuento de la sentencia, la resolución y un pronóstico sobre quienes llegarán a las aulas.

1. Sentencia vinculante de la Corte Constitucional

El 27 de junio de este año mediante sentencia N° 003-18-PJO-CC, la sala de revisión de la Corte Constitucional resolvió el caso N° 0775-11-JP dónde se presentó una acción de protección en contra del Plan de Prevención de Embarazo Adolescente del Ministerio de Salud Pública. En el 2011 el Tribunal Sexto de Garantías Penales de Pichincha rechazó esta petición ya que encontró infundamentada y que el Ministerio de Salud estaba cumpliendo con el mandato constitucional y legal. Los representantes de la Fundación Papá por Siempre se quejaban del acceso gratuito a preservativos por parte de adolescentes entre 12 y 14 años y por atentar al deber de los padres de educar a sus hijos.

Para resolver este caso, la Corte Constitucional en funciones tomó en cuenta algunas definiciones para enmarcar su análisis y decisión, desde la definición biológica, cronológica, sociológica y jurídica de la adolescencia; lo que constituye el principio de autonomía, el principio del ejercicio progresivo de derechos en la adolescencia, los derechos sexuales y reproductivos garantizados en la normativa ecuatoriana vigente para todos los ciudadanos y en particular para los adolescentes. Analizó el concepto de familia y las garantías constitucionales así como los fallos y jurisprudencia emitidos por la misma corte en relación a los tipos de familia reconocidos y protegidos por la constitución (“la Corte considera que la Constitución del Ecuador reconoce como familia a todo grupo humano que tenga vida en común en la que se formen vínculos afectivos y materiales de dependencia mutua sea cual sea su grado de formalidad y el sexo de sus miembros”), los deberes de la familia, el derecho a la intimidad familiar, el derecho a la salud. Finalmente, en referencia a la campaña de prevención de embarazos en la adolescencia y la educación sexual por parte de los organismos del Estado concluye lo siguiente:

“119. Esa intervención estatal no puede de ninguna manera entenderse como una injerencia indebida en la obligación de los adultos miembros de la familia de informar a sus hijos e hijas adolescentes sobre la salud sexual y reproductiva. De hecho, dada la condición de las y los adolescentes de actores sexuales, es fundamental que estos estén en la capacidad de asumir sus decisiones, para lo cual, tanto la familia, como la sociedad y el Estado deben otorgarles toda la información requerida, pero además, adoptar medidas efectivas que permitan el ejercicio pleno de esos derechos, en concordancia con el derecho a la salud (at. 32 C.R.) y a la educación (art. 26. C.R) garantizados en la Constitución de la República.”

Posterior a esto, se encuentra  la sentencia de la Corte Constitucional que establece dos reglas y es lo único que se ha compartido y debatido en la mayoría de medios, redes incluso en la Asamblea:

REGLA #1

“La intervención de los padres, madres o la persona a cuyo cuidado se encuentran, sobre los derechos sexuales y reproductivos de las y los adolescentes, debe encaminarse a dotarles de la guía y las herramientas necesarias y suficientes que les permitan adoptar decisiones libres, informadas y responsables. Por lo tanto, corresponde únicamente a la o el adolescente decidir sobre su vida y salud sexual y reproductiva, fundamentando sus decisiones en las herramientas otorgadas por la familia y el Estado, para la adopción de decisiones libres, informadas y responsables.”

REGLA #2

“La autoridad tuitiva de los padres, madres o de cualquier persona encargada del cuidado de niñas, niños y adolescentes, cesa el momento en el que el ejercicio de la obligación de cuidado, crianza, educación, alimentación, desarrollo integral y protección de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, vulnera su derecho a la información, a la educación y a la salud sexual y reproductiva, transgrediendo los principios constitucionales de su interés superior, su derecho a ser consultados en los asuntos que les afecten, y su calidad de sujetos de derechos, activando la intervención del Estado  como un “salvador externo” que imponga medidas que operen a favor del efectivo ejercicio de los derechos de niños, niñas y adolescentes.”

En conclusión:

  • La educación sexual es obligación de todos: familia, sociedad, escuela y Estado (Ministerio de Educación y Ministerio de Salud).
  • El límite a esta guianza o acompañamiento es la autonomía de los adolescentes, son ellos quienes deciden cómo, cuándo y con quien empezar su vida sexual activa y el ejercicio de su sexualidad.
  • Nadie puede impedir a los adolescentes acudir por información y atención médica en relación a su salud sexual y reproductiva. En caso de que la familia, el Estado o la institución educativa les niegue el acceso a información certera en forma diligente y que le permita tomar decisiones adecuadas en pos de proteger su integridad, los adolescentes pueden acudir a una autoridad judicial y solicitar la protección de sus derechos.
  • Decisiones libres, informadas y responsables: aquí las instituciones educativas tienen un rol protagónico, por un lado les corresponde facilitar el acceso a la información, a la difusión sobre los derechos sexuales y reproductivos. Por otro lado, tendrán que trabajar con mayor profundidad en el desarrollo de habilidades sociales, en la resolución de conflictos, en la responsabilidad y el respeto cuando  cuando los adolescentes y las personas en general tomamos decisiones sobre nosotros y nuestro cuerpo.

2. Resolución de la Asamblea Nacional en “defensa de la familia”

Lo más difundido a través de los medios de comunicación fueron las intervenciones de los asambleístas donde quedaba clara su postura sobre los derechos de los adolescentes y la educación sexual, con reiteradas expresiones de apoyo a los padres de familia, a que solo a ellos les corresponde la crianza de los hijos, un discurso acorde a la campaña “Con mis hijos no te metas”. Aquí, la nota de El Universo “Asamblea respalda derecho de padres para criar a sus hijos sin interferencias del Estado”.

La resolución de la Asamblea Nacional del 31 de julio del 2018, cuenta con 5 artículos, en su motivación se mencionan algunas disposiciones constitucionales, bajo su conveniencia para sostener su postura, se toman también antecedentes de hecho como la cantidad de embarazos adolescentes, han dejado de lado normativa que sí fue considerada por la Corte Constitucional, en general la motivación de la resolución no es coherente con el mensaje que se presenta en el articulado.

Desde el primer artículo la resolución presenta una ponderación hacia los derechos de los adultos y no hacia los derechos de los adolescentes, con expresiones del tipo “el derecho de la familia”, los derechos humanos de la familia, “los derechos de los padres” y con escuetas menciones al interés superior del niño, la corresponsabilidad del Estado con la familia en su protección.

Para rematar la Asamblea Nacional finaliza su  resolución exhortando a la Corte Constitucional para que respete el derecho de las familias a elegir como educar a sus hijos. Con este texto hacen quedar a la Corte Constitucional como si estuviera vulnerando derechos de los adolescentes cuando en realidad han cumplido su labora a cabalidad resolviendo en derecho una consulta sobre derechos fundamentales y con mayor profundidad en su argumentación jurídica sobre la autonomía de los adolescentes para decidir sobre vida sexual.

La postura de la Asamblea Nacional es clara: prevalece el derecho de los padres por sobre los derechos de los adolescentes, es decir, los considera como objetos de cuidado y no sujetos de derecho, seres en desarrollo que adquieren derechos y obligaciones progresivamente.

Aquí lo verdaderamente grave, pues han pasado casi 30 años desde que se aprobó la Convención de los Derechos del Niño que puso en marcha un nuevo paradigma con la Doctrina de la Protección Integral, los principios de interés superior del niño, corresponsabilidad, ejercicio progresivo de derechos, entre otros. En el 2003 se aprobó el Código de la Niñez y Adolescencia que dio paso al reconocimiento de niños, niñas y adolescentes como sujetos de derechos en Ecuador. La Constitución del 2008 continuó con este espíritu garantista y aprobó el voto facultativo para adolescentes a partir de los 16 años.  El 27 de junio del 2018 la Corte Constitucional emitió una sentencia con carácter vinculante sobre el principio de autonomía, el límite que imponen los derechos de los adolescentes a los adultos, los derechos sexuales y reproductivos de los adolescentes. El 31 de julio de 2018 los asambleístas pusieron el progresismo de lado, retrocedieron no solo hacia un marco jurídico conceptual que no existe más, sino que vulneraron los derechos de un grupo de atención prioritaria como lo reconoce la Constitución en su artículo 35.

Cito el texto completo del artículo 44 que la Asamblea evitó en su motivación e hizo una escueta referencia, como ejemplo de su manipulación de la ley para soportar una postura que vulnera derechos e invisibiliza a todo un grupo poblacional en Ecuador.

“Art. 44 El Estado, la sociedad y la familia promoverán de forma prioritaria el desarrollo integral de las niñas, niños y adolescentes, y asegurarán el ejercicio pleno de sus derechos; se atenderá al principio de su interés superior y sus derechos prevalecerán sobre los de las demás personas.

Las niñas, niños y adolescentes tendrán derecho a su desarrollo integral entendido como proceso de crecimiento, maduración y despliegue de su intelecto y de sus capacidades, potencialidades y aspiraciones, en un entorno familiar, escolar, social y comunitario de afectividad y seguridad. Este entorno permitirá la satisfacción de sus necesidades sociales, afectivo-emocionales y culturales, con el apoyo de políticas intersectoriales nacionales y locales.”

¿En qué se traduce esto para las instituciones educativas? En la necesidad de plantear posturas y lineamientos para la educación sexual durante el próximo año lectivo, en cómo se crearán alianzas con las familias procurando crear un clima escolar positivo y de contención para los estudiantes. Este tema es delicado e importante y me gustaría profundizar en otro post, por ahora únicamente les dejo esto: corresponde al director o directora del colegio tomar las riendas y liderar.

3. La institución educativa y los adolescentes

¿Qué es lo que se viene? Después de noticias y debates, de las decisiones de los poderes del Estado, ¿Qué se encontrará un docente de secundaria en el aula?

Vivo en Buenos Aires y desde hace 5 meses todos los días veo chicas de 12 y 13 años, con su pañuelo verde en el cuello, como una gargantilla que no se sacan nunca. Veo chicos que se envuelven el mismo pañuelo en la muñeca, otros lo llevan anudado en sus mochilas. Un pañuelo que lo llevan como si fuera un super escudo, un símbolo que los identifica y los une, porque aunque acudan a distintas instituciones secundarias, públicas y privadas, tienen en común la edad y los ideales.

Tan chiquitas y comprendieron que no se puede vivir con miedo, que sus cuerpos están cambiando y sus aparatos reproductores en desarrollo son capaces de producir una nueva vida, aunque sus cuerpos tan pequeños todavía no tengan la fuerza para sostenerla. Son adolescentes que quieren información, saber qué hacer ante una situación violenta, qué hacer para no ser víctimas, cómo cuidarse, cómo ejercer su sexualidad. Empoderarse del pañuelo verde a una “temprana edad” es comprender una pregunta filosófica milenaria “el origen de la vida”, ligada al consentimiento y al deseo. Es el instinto manifestándose a través de curiosidad, de la memoria celular o ese algo dentro de uno que te hace querer saber más de un tema.

La revolución de las hijas y la marea verde no es una moda, no es la novela de turno con ídolos teens, actores o cantantes, son adolescentes y no unos rebeldes sin causa, en Argentina piden “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. Es una influencia que va a llegar a Ecuador sí, tal vez embanderados con el color violeta u otro color, los adolescentes se empezarán a movilizar porque se pretende negarles la educación sexual para decidir.

Este debate sumado a lo resuelto por la Corte Constitucional y la resolución de la Asamblea Nacional, van a marcar el curso de este próximo año escolar, yo lo veo como una oportunidad para el aprendizaje basado en proyectos, para guiar los procesos de enseñanza y aprendizaje de forma que satisfagan los intereses y necesidades de los estudiantes, la construcción de vínculos que lleven a una sana convivencia escolar, el desarrollo de habilidades, cubrir temas como el debate y la argumentación, investigación en fuentes primarias y secundarias.

Estudiantes hiperconectados, adolescentes movilizados, colegios, docentes y familias interpeladas por las nuevas generaciones para que respeten sus derechos. Los docentes de secundaria tendrán entre sus estudiantes a hijos de padres que apoyan “que no se metan con sus hijos”, hijos de padres que apoyan la educación sexual, e hijos de padres que no se dan ni por enterados del alcance del internet y las redes sociales en la vida y educación en la actualidad. Los docentes, directivos y demás profesionales que trabajen en nivel secundario deberán poner énfasis en un modelo de enseñanza afectiva que facilite estos procesos; en casa, los padres, madres y adultos responsables del cuidado del bando, religión, nacionalidad o edad que fueren, también deberán de abrir sus ojos, sus corazones y sus oídos que han estado voluntariamente sordos hacia las demandas de chicos que a través de la tecnología acceden a todo lo que desean conocer, deban o no saberlo, sea o no sea apropiado para su edad; porque al fin y al cabo, una resolución de la Asamblea como la del 31 de julio pasado, no defiende la familia sino que pone en riesgo a los adolescentes.

El pronóstico es positivo para quienes estén dispuestos a contener y guiar estas demandas y los estudiantes que las defiendan; mientras que el pronóstico es negativo para asambleístas, organizaciones como “con mi hijo no te metas” y demás adultos que sostengan la desinformación y las prohibiciones en relación a los derechos sexuales y reproductivos en primera instancia y la consideración de los adolescentes como sujetos de derecho en segunda pero no menos importante instancia.

Side notes (1)

Retomar mi investigación sobre el bullying en la política educativa ha sido básicamente releer, corregir, detenerme en ciertas ideas. Un reencuentro con ciertos autores e ideas que me parecieron importantes de plasmar y la necesidad de poner mis palabras e ideas en el papel.

Uno de mis indicadores se trata de si los Estados están obligados a desarrollar lineamientos de políticas, protocolos y guías para la intervención y prevención del acoso escolar. No analizo las guías elaboradas por los Estados que he elegido para el estudio, sin embargo, hace unos días el Ministerio de Educación de Ecuador compartió el Protocolo para Prevención de la Violencia Sexual en el Sistema Educativo. Después de revisar esta ruta me pareció bastante clara y precisa en su objetivo. Entonces dudé. Hace años que leo estas guías, documentos técnicos, asisto a conferencias, este lenguaje es común para mí.

Esta lectura me dejó algunas preguntas: ¿los padres de familia y los docentes a quienes se dirige la guía la entienden? ¿las autoridades escolares, DECES y personal docente realmente la aplican? … un momento … ¿las familias leen las guías? ¿de qué sirve que el Estado cumpla con su función de publicar e informar a los ciudadanos lo que deben hacer en caso de que sus hijos o estudiantes estén involucrados en episodios de violencia, sean víctimas de abuso sexual o bullying, si no se leen estos lineamientos?

Pequeños experimentos sociales:

Voy a la red social y cuenta en la que estoy más activa y hago una encuesta sin meditarlo mucho. Me interesa que el tema tenga la mayor cantidad de respuestas posibles así que amplié a una semana la vigencia de la encuesta. Pensé que recibiría muchas respuestas y que sería compartida porque el tema es de interés general. Hace unas semanas se debatía sobre conflictos entre estudiantes y una pelea con graves consecuencias, seguramente van a contestar muchos usuarios, seguidores o no eso no importa.

Como es usual la realidad choca con las expectativas, recibí a penas 10 votos, seis de estos indicando que no leen las guías. Decepción, desconcierto, desesperanza. Me gustaría evitar toda esta negatividad, pero no es la primera vez que hago encuestas en twitter, he preguntado temas irrelevantes teniendo más respuestas y en menos de una hora.

Me encuentro en una transición a un perfil profesional en twitter, así que intenté preguntar en la “cuenta oficial” donde por el momento tengo menos followers que los dedos de una mano. Todavía no cierro la encuesta y a pesar de los pocos votos la tendencia en donde la mayoría no leen las guías se mantiene. Catorce votos no son motivo para generalizar, pero la respuesta me estremece.

Noticias tristes e interacciones en twitter:

*en el fondo suena Sia –the bully-*

Ayer la prensa ecuatoriana reportaba la muerte de una niña de once años en una escuela de Guayaquil, una víctima más del bullying. No sé qué pudo más si la indignación o la impotencia, fue algo muy feo de leer antes de ir a dormir, esta mañana con algo de objetividad compartí este tweet lo cual trajo un intercambio interesante con una mexicana quien se motivó a compartir su experiencia como víctima de acoso escolar hace 20 años, ella me contaba que hasta hoy recuerda lo que le hicieron sus compañeros y el malestar que le produjo cuando los adultos no le creían, cuando no hacían nada en la escuela para detener esta situación, cada vez que lo recuerda se estremece.

México es uno de mis casos de estudio así que pude informarle que en el Estado donde ella vive hay legislación y lineamientos para prevenir la violencia escolar y ella quedó interesada y agradecida, se comprometió en leer e informarse sobre estos.

En Ecuador, donde hace un par de años la campaña contra el acoso escolar fue el foco de atención, murió una niña después de ser agredida en su escuela. No existe legislación sobre el acoso escolar pero sí existen protocolos para actuar en estos casos. El problema está en que todavía no son visibles, en que no todos los adultos -docentes o padres de familia- diferencian entre agresiones y juegos sin control. La excusa del personal de la escuela es inaceptable, según ellos “era solo un juego” en el cual unos estudiantes ataron las manos y golpearon a una niña.

Para mayor información del caso este enlace y para el pronunciamiento del Ministerio de Educación aquí.

A los oídos sordos

Tengo tanto que decir que no se por donde empezar; quiero escribir para quienes no quieren escuchar, ojalá que me lean quienes piensan que marchar en contra de una ley que busca proteger a los niños y adolescentes en este país está bien.

Me preocupa seriamente los fanáticos, los padres de oídos sordos, me preocupan los hijos de esos padres. Me da lastima la gente que piensa que si no tienes hijos no puedes opinar sobre la niñez y adolescencia, que por cierto, están muy equivocados.

No deseo ofenderlos, pero creo que ustedes los padres que promueven sus dogmas en contra del “Proyecto de Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la Violencia de Género Contra las Mujeres” son bastante ingenuos. Piensan que salir a las calles para que la Asamblea Nacional no sancione una ley hará que sus hijos vivan en un mundo de fantasía donde solo existen las palabras y “creencias” de sus padres. Además ustedes son muy egoístas, piensan solo en sus hijos, que viven en ciudades, zonas urbanas, que no asisten a instituciones educativas públicas, que no tienen que viajar por más de 3 horas para asistir a la escuela.

Viven en su burbuja por lo tanto consideran atentatorio un proyecto de ley que crea el marco normativo para que niños y adolescentes no sufran de abusos, violaciones, grooming; para que no sean víctimas de adultos o de sus pares en la búsqueda de su identidad sexual, entre tantos otros escenarios de agresión y peligro que acechan a la niñez y adolescencia en la actualidad.

Pensemos en el escenario de que ustedes ganan, de que volvemos al oscurantismo, que la Asamblea Nacional elimina toda alusión al género, a la identidad, a la educación sexual en las escuelas. Todavía existe algo llamado internet, y lo primero que van a buscar sus hijos son las respuestas que ustedes les niegan, y en lugar de que se hable de sexualidad en un ambiente de contención y tolerancia, ustedes han lanzado a sus hijos a encontrar respuestas en la vorágine de la Red, donde abunda la pornografía, los abusadores disfrazados de “amigos virtuales”, los captadores para redes de trata, encontrando respuestas a las inquietudes que no serán solventadas en un marco de “valores familiares”, enfermedades que no serán prevenidas o embarazos adolescentes que se producirán porque unos padres prefirieron ser ciegos, sordos y mudos.

Si ustedes me leen, es porque utilizan un dispositivo electrónico, celular, tableta o computadora, si me leen es porque utilizan una red social. Sus hijos – los chicos – también lo hacen o lo harán, en esta era donde se fusionan la educación y la tecnología es imposible que no lo hagan, en efecto, hasta son mejores y más veloces que ustedes al utilizarla. Seamos sinceros, que la educación sexual, la identidad de género, el acceso y uso de métodos anticonceptivos sean un tabú en el año 2017 es dramático.

La libertad de profesar la religión está garantizada por la Constitución Ecuatoriana, y quienes cuestionamos la postura y panfletos, la desinformación proporcionada por aquellos que promueven el “con mis hijos no te metas”, no les pedimos que dejen de ser creyentes, católicos, ni heterosexuales, monógamos, la fe no es el problema. El problema es que solo se enternezcan e indignen cuando quienes son víctimas de abuso sexual tienen menos de 10 años; el problema es que no les interese que chicos de 13, 14, 15 o más años, adolescentes que están construyendo su identidad y necesitan hablar sobre lo que ocurre con su cuerpo, que tal vez se sienten confundidos sobre su orientación sexual acudan a internet; sean abusados sexualmente por agresores que se hacen pasar por seres comprensivos que no les juzgarán como sus padres, por las adolescentes que se convertirán en madres a temprana edad aunque no lo deseaban.

La dignidad humana, la integridad de la persona, la vida de un ciudadano en un país democrático y de derechos no puede ser vulnerada para satisfacer la libertad religiosa de otro. Es absurdo confundir la religión con la prevención, las creencias son respetables, pero rezar un padre nuestro no evita el contagio de enfermedades, y una cadena de oración no hará menos dolorosa una violación. La fe y la espiritualidad deben tener su espacio en la vida de los individuos, sin embargo, no pueden ni deben tomar el espacio de la política pública ni de la ciencia.

La escuela, un territorio neutral.

Continuando con las publicaciones en relación al debate del Código de la Niñez y Adolescencia en Ecuador y la coparentalidad, he decidido dar respuesta a un comentario sobre un padre que fue a visitar a su hija a la escuela, y la madre hizo una queja formal ante el juez, esto se compartió en redes sociales, y noté que no existe una comprensión del rol de la escuela y su relación con los padres divorciados.

La escuela es una institución social que requiere una sana convivencia entre los miembros de su comunidad; parte de esa armonía se da por el respeto y cumplimiento de tiempos, rituales, actividades  y reglas.

La escuela en cuanto a territorio neutral, está pensado como espacio donde tanto padre como madre participan y se involucran en la educación y progreso de sus hijos. Las responsabilidades, los programas, las charlas, las reuniones con maestros y las entregas de calificaciones son parte del proceso escolar, por consiguiente corresponde a ambos atender estas cuestiones.

La relación que se establece entre la escuela y la familia se fundamenta en la necesidad de instrucción de los hijos. El espacio escolar no es lugar para visitas de padres y madres separados a sus hijos. Es un territorio que pertenece a los hijos, la institución educativa no está llamada a ser testigo a favor de la madre o del padre; la institución intercede por el alumno.

La educación constituye uno de los rubros más fuertes si es que eligen que sus hijos vayan a instituciones educativas particulares; hay que pagar matrícula, pensión, útiles escolares, uniformes. El progenitor que cubre todos esos gastos -en mi opinión esto también debe ser compartido- no tiene derecho a ir a la escuela a visitar a su hijo o hija cada vez que quiere, por el simple hecho de ser quien cubre con todos estos gastos.

Mariano Narodowski en su obra “Un Mundo sin Adultos” al analizar los vínculos filiales en relación a la desaparición de asimetrías entre adultos y niños, trae el concepto de “papá descartable” para describir a los padres divorciados, a quienes cumplen con una función netamente económica en la vida de los hijos.

“La idea de “papá descartable” se pone en juego sobre todo en situaciones de divorcio, un momento en que se le asigna al progenitor varón una función de mera provisión de “alimentos” para sus hijos y se le brinda la oportunidad de “visitar” o ser “visitado” por parte de ellos. La paternidad es representada en términos de una mera función financiera hasta el punto de que el “buen padre” divorciado es el que cumple correctamente con sus obligaciones financieras para la manutención de sus hijos. El que paga generosas cuotas alimentarias en tiempo y forma, y visita a sus hijos -entre divertido y enternecido- domingo por medio.”  Narodowski, Mariano. Un mundo sin adultos. DEBATE, 2016.

Hago esta relación entre “papá descartable” y la neutralidad de la escuela, porque mucho de este debate pasa por la falta de empatía que existe hacia los padres que quieren ocupar activamente este rol, y con la sociedad que se rehúsa a aceptar que existen mujeres que no quieren ocupar el rol de madre abnegada o que simplemente hacen daño a sus hijos al distanciarlos emocional y físicamente de sus padres por una ruptura no superada.

Pues bien, la realidad es que hay muchos “padres descartables” en cada escuela; en un sentido de justicia, si la autoridad educativa permitiera a un solo padre hacer visitas a sus hijos y al resto de padres no ésta cometería una injusticia.  Me parece que tampoco se debería crear un espacio en el horario escolar para las visitas de los padres a sus hijos en detrimento de la enseñanza de todos los alumnos, por la decisión de un juez o de la madre.

Señores, señoras, padres, madres, jueces, juezas, abogados y abogadas: la escuela muchas veces es el sitio seguro, el remanso de paz, el abrazo, la contención y la diversión de los niños que sufren y se encuentran afectados por la separación de sus padres o por ser parte de una familia ensamblada, o no contar con los progenitores en su cotidianidad. En la escuela se socializa y se aprende, no se recibe a papá o a mamá para su visita semanal, para eso está la casa y otros espacios públicos.

 

La foto y comentarios mencionados al inicio, vía @salimzaidan

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Corresponsabilidad

El debate de la tenencia compartida en Ecuador ha logrado que se ponga en marcha una nueva reforma al Código de la Niñez y Adolescencia. Inicio en el malestar de uno que otro padre manifestando su inconformidad e injusticia por la imposibilidad de ver a sus hijos y ser exigidos el pago de la pensión alimenticia; progreso con la unión de estos individuos, quienes lograron poner en la agenda pública temas como la inequidad en pagos y gastos relacionados a los hijos de hogares separados, la vulneración de los derechos de padres e hijos cuando se niegan las visitas infundadamente por parte de la madre y un sistema de justicia que incumple la Doctrina de la Protección Integral.

Se han visibilizado en medios y redes sociales varios problemas legales que requieren ser resueltos y legislados por la Asamblea Nacional, también se han visibilizado concepciones erróneas de los principios que establece la normativa sobre niñez y adolescencia en el país.

En la protección de la infancia y adolescencia, existe un principio aún más importante que el principio de interés superior del niño; efectivamente, en la doctrina de la protección integral, los principios se interrelacionan y no se superponen o anulan entre si,  sinembargo, la corresponsabilidad abarca al mundo adulto, sea Estado, sociedad civil, escuela, familia, progenitores, en su rol de cuidado y protección de la infancia y la adolescencia.

Actualmente lo que está en discusión es la corresponsabilidad de los progenitores, y es donde encontramos propuestas, concepciones que se desvían de la finalidad de incluir a la corresponsabilidad como principio que guía la protección de los derechos de los niños. Como María Dolores Miño hace entender en su entrevista en El Comercio, que la pensión de alimentos que perciben los cuidadores corresponde al principio aquí discutido.

En el Código de la Niñez y Adolescencia ecuatoriano vigente el art. 9 define a la función básica de la familia en los siguientes términos:

 “La ley reconoce y protege a la familia como el espacio natural y fundamental para el desarrollo integral del niño, niña y adolescente.

Corresponde prioritariamente al padre y a la madre, la responsabilidad compartida del respeto, protección y cuidado de los hijos y la promoción, respeto y exigibilidad de sus derechos.”

La responsabilidad compartida no se puede disolver ni monetizar. ¿Cuál es la excepción? cuando el progenitor vulnere los derechos e integridad del menor, cuando exista violencia intrafamiliar, cuando el progenitor se encuentra en interdicción civil.

La responsabilidad del progenitor pensionista no se limita al pago de una mensualidad,  su rol de padre no se activa durante las visitas y suspende al minuto siguiente en que el menor vuelve al hogar del progenitor que tiene la tenencia legal de este. Mas aún, ese aporte económico no constituye un salario ni compensación económica para el progenitor que ha sido otorgado la tenencia del menor.

La crianza de los niños y adolescentes no necesita un salario para reconocer las madrugadas, las malas noches, o el estar pendiente de las tareas escolares. La corresponsabilidad en la crianza de los hijos requiere que tanto padre como madre provean de espacios seguros con mínimas condiciones de salubridad para el desarrollo de los niños. Este principio significa límites, rutinas, el mismo trato en ambos hogares.

Es eliminar las exenciones a las reglas de la mamá – o del papá-, “porque como nunca te veo aquí puedes dormir más tarde, puedes levantarte más tarde, puedes no bañarte o comer todas las golosinas que se te antojan, yo te compro.” Corresponsabilidad es acordar las rutinas, los límites, las consecuencias, los temas negociables como los no negociables. Es que los padres independientemente de los problemas en su relación y que acarrearon la separación, entiendan que existe un vínculo sanguíneo entre ellos, vínculo que a su vez  acarrea derechos y obligaciones.

Si todavía no ha quedado claro que el principio de corresponsabilidad no es carta blanca a un salario impuesto por el juez a favor del progenitor que tiene la tenencia; la corresponsabilidad no tiene por fin únicamente a los hogares separados, ni protege únicamente a los los hijos de padres divorciados o solteros.

Hay un tema que no se discute, algo que no se visibiliza en esta pugna sobre quién tiene más derechos y menos obligaciones, o más obligaciones y menos derechos sobre los hijos. Se trata de la soledad en que viven los chicos. Esta situación afecta todo tipo de hogares, donde los adultos, ambos, todos trabajan sostenerlo económicamente y se ausentan de sus viviendas durante largas jornadas, incluidas las ausencias prolongadas sean o no para entretenimiento u obligaciones de los adultos responsables.

El estar solos en casa durante muchas horas después de clase y hasta que lleguen a casa es una realidad para muchos, otros tienen más suerte y pasan con sus abuelos o tíos, y los que cuentan con mejor suerte tienen actividades extracurriculares, salen más tarde de la escuela o van a clases de idiomas, deportes, música; no pasan en casa, tampoco pasan con sus padres. ¿Podría cambiar o mejorar esta situación en caso de aprobarse la tenencia compartida?

En la corresponsabilidad no hay un solo responsable, lo obvio, todos somos responsables. En la coparentalidad se debe recordar que los hijos son sujetos de derechos, no bienes divisibles; se trata de finalizar con el “yo tengo y tu das”, “yo cuido y tú mantienes”. Ambos engendran, ambos adoptan, ambos crean un hogar. La sociedad conyugal se disuelve, el vínculo sanguíneo no.

Es un tema polémico que toca la sensibilidad de las familias, la necesidad de legislar sobre la coparentalidad hace que el Estado traspase el límite entre lo público y lo privado, cuando el Estado se mete con las familias, incomoda.

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Mermelada de Cereza

A propósito del Día Internacional de la Niña, celebrado el 11 de Octubre , entre mis reflexiones y opiniones varias sobre la protección de la niñez y la violencia, recordé una situación que me impactó, que “me hizo ruido”, algo a lo que en mi infancia no me parecía mal, pues debo admitir que lo jugué como cualquier otra niña, sin embargo ahora (a esta edad casi adulta) en un momento de silencio, en un momento de vigilancia durante una excursión escolar el año pasado mientras trabajaba como docente, escuché a dos niñas de ocho años que cantaban y jugaban con sus manos, ingenuas e inocentes, muy entretenidas, repetían sin parar esta canción:

“Mermelada de cereza,
me invitaron a una fiesta,
un chico me beso*,
yo le dije descarado,
el me dijo mal hablada.
yo le dije a mis padres 
y mis padres me pegaron,
yo le dije a mis tíos  
y mis tíos me dijeron
que cantara esta canción:
alabi alabau alabim bom bao.
El beso fue aqui**”

*En otra versión, cambia la frase me besó por me pegó
** Se señala la mejilla izquierda, los labios, la mejilla derecha, hasta terminar la canción.

Mientras ellas cantaban, yo estaba entre la perplejidad y la catarsis,  intentaba entender lo que pasaba, para mi era claro el mensaje de violencia, y la reprimenda a una denuncia de violencia hacia una niña. Para ellas, era solo un juego, lo repetían sin parar, se divertían más si cantaban más rápido y no se equivocaban al jugar chocando sus manos.

El caso de la canción, en la vida real puede ser el drama de muchas niñas, o de muchos niños, que han sido maltratados, acosados por sus pares, revictimizados por sus padres y/o por sus maestros u otros adultos. Es un juego, tal vez solo un juego, el cual se presta para diversos tipos de análisis teórico científicos que yo no pretendo hacer en este post; mi intención es reflexionar, es abrir los ojos, tal vez cerrarlos para escuchar a profundidad y pensar en donde debemos intervenir y transformar nuestras costumbres para vivir mejor, para el buen vivir, para encontrar paz.

Ayer me desperté y en las noticias en vivo informaban el hallazgo de tres mujeres asesinadas en el Gran Buenos Aires; Malala, la niña víctima de un talibán que se convirtió en la imagen – vocera de la campaña de Educación para Todos de la UNESCO estaba candidata para recibir el premio Nobel de la Paz; mientras que en Ecuador se debatía la penalización al aborto por violación en la Asamblea Nacional.

A lo largo de este año han existido muchos casos de desapariciones y muertes hasta el extremo de las violaciones masivas en la India, historias de mujeres que nos han estremecido, no por lo que llegaron a ser, si no por como terminó su existencia en este mundo. Curiosamente en el mismo espacio donde informan estas tragedias, en espacios de farándula, entretenimiento y/o publicidad se muestran a mujeres adultas, voluptuosas, en situaciones eróticas vestidas como niñas, como estudiantes con uniforme de colegio, con títulos de “la colegiala sexy” u otros.

Entonces retomo la “mermelada de cereza”, si las niñas siguen cantando una y otra vez este tipo de “juegos infantiles” (canción que parece tan inocente  y nada comparable con el contenido de canciones de géneros musicales como el reggaeton) ¿cómo esperamos que al momento de ser víctimas denuncien las situaciones y personas que vulneran sus derechos? Las mujeres, las niñas son programadas para callar, por otro lado a los adultos les venden la idea de que el placer sexual  se encuentra en situaciones infantiles erotizadas.

Leo detenidamente la letra de la canción y me pregunto ¿de que sirven tantos instrumentos jurídicos e instituciones para proteger y restaurar derechos de las personas y grupos vulnerables en general, si es que nosotros mismos apoyamos el ciclo de la violencia? Hay cosas que los abogados y profesionales del derecho no pueden cambiar, no digo que las leyes no sean necesarias, las normas, la reglamentación de la vida en sociedad es esencial para la convivencia humana, pero pensar que son el abogado, el juez, el fiscal, la policía quienes van a eliminar la violencia es creer en cucos.

Inevitablemente surgen más preguntas que respuestas, quienes y como construimos y mantenemos la violencia estructural, que hacer para contrarrestarla, desde que flanco actuar; si yo me decidí por la educación, ¿cómo les explico a las niñas que no deben cantar esa canción? Si soy la única a la que le alarma este juego, con qué legitimidad  no permito jugar la “mermelada de cereza”? (Aquí me veo como solo una adulta enfrentándose al universo de niños, como David y Goliat). ¿A qué jugamos?