Sobre la importancia de la educación

“El invariable propósito de la educación era, es, y siempre seguirá siendo, la preparación de estos jóvenes para la vida.”

Zygmunt Bauman

La educación es una condición para el desarrollo de las personas, las sociedades y los Estados. En cuanto derecho, el acceso a la educación se encuentra reconocido y garantizado en la normativa internacional y local de muchos estados. En cuanto a herramienta para mejorar la calidad de vida de las personas y habilitante para acceder a mejores empleos e incrementar la productividad de un sector y la economía de un país queda mucho por hacer.

Generalmente, hablar de la importancia de la educación es más de la realidad – lo que observamos, experiencias propias y de otros, evidencias científicas- que de lo que está en la norma – el deber ser- contrastando con aquello que aspiramos, pero ni es parte de la realidad ni está escrito en una norma o en una política; es discutir lo que no funciona y por qué no funciona en la sociedad, en la economía y en el Estado. Sin embargo, reflexionar este momento histórico sobre la importancia de la educación nos enfrenta a la poca relevancia que ha tenido la educación en el debate nacional; y nos lleva a su vez lleva a debatir con seriedad y compromiso sobre la educación del futuro, otro debate al que llegamos tarde.

En presente, quienes avocamos por la educación como derecho y condición de desarrollo tanto de los individuos como de los Estados, expresamos un mismo objetivo: en el contexto de la pandemia hay que sostener las oportunidades de crecimiento y aprendizaje, hay que sostener las condiciones que habilitan a los ciudadanos a acceder al conocimiento; y, además, este sostenimiento es responsabilidad de todos.  

La educación y los sistemas educativos son un elemento clave en la construcción de cohesión social; la suma de identidades individuales que componen una comunidad, una cultura y que reproducen saberes de generaciones previas pasan de la familia (lo privado) a la interacción en plazas, mercados, trabajos y escuelas (lo público). Se generan tensiones propias de sociedades heterogéneas, pero al ser parte de un Estado que se define como democrático en su Constitución, estas se resuelven en base a mayorías y minorías y en la lucha por el reconocimiento de esas minorías y diversidades a través de una educación democrática.

Otro aspecto relevante de la educación es la producción de ciudadanos prestos para incorporarse en el mercado del trabajo. Como lo dice Bauman, la educación – y la escuela específicamente- han tenido y tendrán siempre el rol de preparar a los ciudadanos para el futuro. Entonces hablamos de destrezas, conocimientos y competencias que se adquieren y ejercitan en la escuela y que son necesarias para los fines económicos y productivos del Estado, para la vida de los individuos            dentro de un sistema económico.

Un Estado en construcción requería igualar identidades, prácticas culturales, idiomas; un Estado en desarrollo requería mejorar las destrezas para el trabajo, la producción de ciudadanos que sirvan al Estado, tanto como parte de la burocracia, así como parte de la milicia (seguridad y defensa del Estado); mejorar la producción y calidad de los productos exportables que traen ingresos al país, ser competitivos ante otros países, etc. Ahora, ¿cuál es el Estado que queremos construir para resurgir ante una crisis económica y sanitaria y cuál es el ciudadano que queremos construir a partir de la pandemia?

La educación es el instrumento, pero el norte, ese ideal hacia donde queremos y debemos ir, lo decidimos en conjunto a través de un nuevo contrato social. El espíritu de solidaridad y la colaboración internacional, regional y local se construyen a través de la relación educador – educando y entre actores sociales – gobiernos. Si comprendemos a la cohesión social como interdependencia y si la pedagogía seguirá construyendo estos vínculos invisibles entre los sujetos e instituciones, son cuestiones para asentar en un nuevo acuerdo social.

Si pensamos en las lecturas de infancia, desde inicios del siglo XX se propone poner al niño o al estudiante en el centro, que la educación y el sistema giren alrededor de sus intereses, necesidades y capacidades. Esta idea se mantiene, pero hay otras lecturas de infancia que nos complementan esas que nos explican quienes son los estudiantes hoy, que nos cuentan como hay niños hiperconectados a las pantallas y cómo se configura el sentido gregario del ser humano en el mundo virtual.

Entonces, reflexionamos acerca de la infancia para conocer a quien educamos, cómo educamos y para qué educamos; y, reflexionamos sobre la educación como un elemento fundamental para salir de la crisis que ha dejado la pandemia por el COVID19, porque superar esta crisis requiere de nuevos Estados y nuevos gobiernos, de nuevos ciudadanos y nuevas instituciones; todo aquello que se construye a través de la educación.

Política educativa en cuarentena. La suspensión del Bachillerato Internacional.

En medio de la pandemia y crisis educativa a nivel mundial por el COVID19, en Ecuador se han tomado decisiones que han afectado al derecho a la educación y al sistema educativo, es por lo tanto necesario reflexionar sobre estas acciones e inacciones y su impacto en la educación ecuatoriana ahora y en el futuro.

Quiero empezar analizando desde la política educativa sobre la suspensión del Programa del Diploma del Bachillerato Internacional en las instituciones educativas de sostenimiento público para el régimen costa – galápagos 2020 – 2021. Esta decisión la tomó la Ministra de Educación Monserrat Cramer y se comunicó a las 77 instituciones educativas afectadas a través del Memorando Nro. MINEDUC-MINEDUC-2020’00205-M del día 4 de mayo del 2020. Actualmente la Corte Constitucional lleva el caso N10-20-IA donde se sostiene que se ha vulnerado el derecho a la educación y la movilidad social de estudiantes y familias pertenecientes a las instituciones educativas afectadas.

Antecedentes

Previo a instaurarse el Programa del Diploma de la Organización de Bachillerato Internacional en instituciones educativas de sostenimiento público se aprueba la Constitución vigente en el 2008, donde se establece la gratuidad de la educación hasta el tercer nivel y obligatoriedad de la educación hasta el nivel de bachillerato; posteriormente en el 2011 se expide la Ley Orgánica de Educación Intercultural (LOEI) y su reglamento en el 2012. La normativa de carácter progresivo y garantista, permite entonces poner el foco en la calidad educativa y desarrollar políticas y programas que atiendan las necesidades educativas del país.

Hasta el 2013 la oferta del Bachillerato Internacional en Ecuador se encontraba únicamente en instituciones educativas privadas, mayoritariamente el Programa del Diploma para los últimos años del bachillerato y pocas instituciones ofertan el Programa de Años Intermedios (PAI) y el Programa de Escuela Primaria (PEP). Después de un programa piloto en el sector fiscal, se dispuso ofertar gradualmente el Programa del Diploma en instituciones públicas alcanzando su implementación a 77 instituciones en el ciclo costa – galápagos y 120 instituciones en el ciclo sierra- amazonía (vigentes al año – lectivo 2019 – 2020).

El 6 de febrero del 2020 el Ministerio de Educación (Mineduc) emite el Acuerdo Ministerial N° MINEDUC-MINEDUC-2020-00005-A que contiene las directrices para implementar los programas del Bachillerato Internacional en las instituciones educativas fiscales, municipales y privadas en Ecuador. Al emitir regulaciones para las instituciones públicas se entiende que previo a la pandemia, no existe intención del Ministerio de Educación de suspender el Programa del Diploma, sino dar un marco normativo para fortalecer esta oferta.

Afrontando la crisis

Pensemos en el escenario actual de los sistemas educativos y en quienes deben tomar las decisiones. No hay recursos, en los próximos meses se reduce el presupuesto del Estado y por lo tanto lo que recibirá el Ministerio de Educación, ¿qué programas mantengo? ¿cuáles son los programas y departamentos que deben ser priorizados para garantizar la continuidad educativa en el sistema fiscal? ¿qué programas puedo suspender para poder utilizar esos recursos en áreas fundamentales? ¿a quién doy preferencia y por qué doy esa preferencia al momento de costear programas diferentes al bachillerato en ciencias ofertado por las instituciones públicas?

Desconozco si existen precedentes jurisprudenciales en Ecuador, normas o doctrina sobre el manejo y reorganización del presupuesto de una cartera de Estado, como lo es el Ministerio de Educación, durante un Estado de Excepción. Si bien existe la disposición expresa del art. 165 #2 de no desviar fondos públicos destinados a educación durante el Estado de Excepción; nada dice de límites o prohibiciones a quien dirige el sistema educativo sobre el destino de los recursos dentro de la gestión de la misma cartera; esto sería, si la Ministra puede o no reorganizar las partidas presupuestarias con las que cuenta en favor de garantizar el derecho a la educación.

En el caso que lleva la Corte Constitucional el Mineduc plantea que el costo – eficiencia del Programa del Bachillerato Internacional es tan bajo que no justifica la inversión, además el Estado ecuatoriano adeuda a la Organización del Bachillerato Internacional apróximadamente tres millones de dólares mientras que para la implementación óptima del Programa a nivel nacional se requieren más de siete millones de dólares. Por lo tanto, el argumento de tener bajos porcentajes de aprobación y certificación de estudiantes en instituciones educativas de sostenimiento público para la suspensión del programa del Diploma pierde fuerza si consideramos el acuerdo publicado cinco semanas antes de la suspensión de actividades en todo el sistema educativo a nivel nacional. Mientras que, si consideramos los costos de implementación ante una crisis económica donde el financiamiento educativo se ha reducido considerablemente, la decisión de suspender el Bachillerato Internacional es lógica.

Bachillerato Internacional vs. Conectividad vs. Salarios Docentes

El covid19 volcó a todos los sistemas educativos del mundo a una educación remota de emergencia a través de internet y dispositivos tecnológicos a un híbrido entre el homeschooling y la educación online. Poniendo en foco las políticas educativas en tecnología, la pandemia dejó ver la escasa infraestructura, la falta de acceso a dispositivos tanto en las familias como en las escuelas, la necesidad de formar a los docentes para utilizar dispositivos, plataformas y ejercer en contextos adversos y distintos al aula de clases.

Las políticas educativas referentes a tecnología educativa y conectividad en las escuelas, al igual que la implementación del BI, son posibles a partir de la LOEI en el 2011, ambas sin el éxito esperado. Hoy pensamos en cómo sería la realidad del sistema educativo ecuatoriano si, al igual que Uruguay con su Plan Ceibal, hubiéramos concentrado esfuerzos y presupuestos en equipar escuelas, docentes y estudiantes hasta llegar a un 100% o porcentaje cercano previo a la pandemia, previo a las crisis económicas que han afectado al país, o si no tuviéramos gobiernos corruptos que ni la educación han dejado fuera de sus intereses.

La prevención del COVID19 a través del distanciamiento social es incompatible con la realidad de la organización del aula. La infraestructura escolar está pensada para que en ella habiten miles de estudiantes en jornadas de ocho horas durante cinco días a la semana y, en consecuencia, se suspendió la asistencia a las escuelas en Ecuador y en todo el mundo. Esta salida que evita la proximidad y el confinamiento de estudiantes y docentes no es perfecta, trajo mayores interrogantes y desafíos a los sistemas educativos, el primero corresponde a la continuidad de los procesos de enseñanza – aprendizaje, lo que fue resuelto en parte al utilizar dispositivos y conectividad a internet desde los hogares.

En esa línea, el problema trajo otros problemas; el asunto es que en lugar del programa de conectividad en las escuelas que financian el Ministerio de Educación, Ministerio de Telecomunicaciones y la Cooperación internacional, la conectividad desde los hogares la pagan las familias y los docentes. El gobierno dispuso a CNT (empresa pública que provee el servicio de internet) no cobrar las tarifas durante la pandemia y garantizar la conectividad, sin embargo, la obligación del Mineduc de proveer de dispositivos a estudiantes y docentes, plataformas educativas para uso de docentes, estudiantes y familias continua; además de contar con infraestructura tecnológica para el personal del Ministerio y sus oficinas desconcentradas con el fin de garantizar la provisión del servicio educativo.

Aliviar el gasto a las familias para que los estudiantes puedan tener conección a internet, dispositivos sean celulares, tablets o computadoras, la construcción de redes que proveen el servicio de internet se han vuelto una necesidad básica que requiere un amplio presupuesto destinados al acceso al derecho a la educación.

Existe otro gasto urgente que el Ministerio de Educación no ha cumplido: el pago de los salarios docentes. Desde el inicio de la cuarentena en marzo de este año, el Ministerio de Educación no ha pagado los salarios docentes con puntualidad; los docentes han recibido sus remuneraciones pasada la primera quincena del mes, excepto el salario correspondiente al mes de junio que hasta la fecha de hoy (27 de julio) no ha sido depositado. Primero se debió a que el Ministerio de Finanzas utilizó partidas presupuestarias de educación para el pago de la deuda externa, luego bajaron los ingresos que el Estado percibe a través de la recaudación tributaria y que son destinados al financiamiento educativo. Los docentes son un eje fundamental del sistema educativo y no han parado de trabajar, adaptarse al cambio, repartir canastas de alimentos, entregar cuadernillos pedagógicos, enviar tareas por whatsapp, etc.; tampoco han dejado de ser padres, madres, sostenes de sus hogares, requerir medicinas o tener deudas impagas.

Las políticas de conectividad y las políticas referentes a la cuestión docente parecen incomparables con la provisión del programa del diploma del BI, excepto que las dos primeras son condiciones imprescindibles para garantizar el acceso a la educación, la continuidad pedagógica de millones de niños y adolescentes en el país y nos encontramos en un contexto de crisis donde los recursos destinados al financiamiento educativo son escasos. Entonces, si consideramos lo que equivalen los 10 millones de dólares necesarios para reactivar el programa del diploma, en conectividad y salarios podemos ponderar la decisión de la Ministra Cramer.

Un mes de salario de 12.239 docentes en categoría G (817 USD); 50 mil tablets (a un precio aprox de 200 usd en el mercado ecuatoriano) o 20 mil computadores de escritorio (precio aprox. 500 usd); la mensualidad de más de 350 mil planes de internet (el plan de conectividad más barato de CNT que otorga una velocidad de 20 mps es de 27.89 usd). Son 1.545 estudiantes afectados por la suspensión del programa del diploma, un millón de estudiantes que no tienen acceso a internet de los 3 millones de estudiantes que se encuentran matriculados en el sistema fiscal en niveles de educación general básica y bachillerato a nivel nacional.

Bachillerato Internacional vs. Otras Ofertas Educativas del Mineduc

Una sentencia que reconozca el Bachillerato Internacional como un derecho nos pondría la soga al cuello. Si solo se mira un lado de la moneda tenemos la perspectiva de 1500 estudiantes privados de un programa educativo, bajo esa premisa se pretende que se reconozca un derecho en la línea de la progresividad de derechos que garantiza la constitución vigente. Del otro lado de la moneda tenemos un millón de estudiantes sin conexión, cientos de miles de docentes impagos, millones de estudiantes que forman parte del sistema educativo y también tienen derecho a permanecer y egresar de la secundaria.

Suponiendo que la Corte Constitucional declara la inconstitucionalidad del acto administrativo que suspende la ejecución del PD y ordena “la restitución de derechos” a los estudiantes que “cursan” el BI y fueron asignados al Bachillerato en Ciencias, esto supondría que el Mineduc debería tomar 10 millones de USD de su presupuesto para cancelar la deuda y cubrir los costos con la OBI para el presente año escolar; es decir, que la sentencia avalaría a la Ministra de Educación a recortar otros programas, entidades administrativas y consecuentemente despidos de personal administrativo y docente para poder cubrir el PD.

Comparar entre ofertas, es decir entre los programas que ofrece el Mineduc para el bachillerato y garantizar la promoción y egreso del sistema educativo, no es justo porque no podemos decir que los estudiantes del bachillerato técnico profesional tienen menos derechos que los estudiantes del bachillerato internacional. Ninguno de los dos tiene más derechos que los estudiantes del bachillerato en ciencias o el programa acelerado. En este supuesto de comparar y seleccionar los recortes entonces pongamos sobre la mesa todos los programas que oferta el Mineduc que tienen diferentes objetivos y que en suma garantizan el desarrollo humano de esta nación, que generan oportunidades, que promueven el desarrollo de habilidades sociales, la vinculación con la comunidad, la preparación para el trabajo, la prevención de la violencia escolar y social, entre otros.

Si hablamos de derechos…

Quiero empezar con el artículo 11 de la Constitución ecuatoriana vigente especifica los principios rectores para los derechos y libertades reconocidas en ella, con eso queda claro que los derechos son inalienables, irrenunciables, indivisibles, interdependientes y de igual jerarquía (#6); que los contenidos de los derechos se desarrollan a través de la política pública de manera progresiva y es el Estado el obligado a generar y garantizar las condiciones necesarias para su pleno reconocimiento y ejercicio; mientras que las acciones u omisiones de carácter regresivo son inconstitucionales (#8).

Para el contexto actual de una crisis sanitaria, económica y educativa es una obviedad que el Estado no logra generar y garantizar las condiciones necesarias para la progresividad de derechos; a mi entender, la autoridad educativa nacional está obligada a que sus acciones u omisiones no sean regresivas en cuanto a hacer realidad lo dispuesto en el artículo 28 primer inciso: “Se garantizará el acceso universal, permanencia, movilidad y egreso sin discriminación alguna y la obligatoriedad en el nivel inicial, básico y bachillerato o su equivalente”. Esto abarcaría la decisión de pasar a los estudiantes de PD a BGU (en ciencias). Dicho de otra forma, estamos en emergencia y el Ministerio de educación le otorga educación gratuita y remota, le entrega lo que hay, lo que puede a TODOS. Cumpliendo en lo que le corresponde el artículo 348: “La distribución de los recursos destinados a la educación se regirá por criterios de equidad social, poblacional y territorial, entre otros.”

Si hablamos de derechos, el problema está en la educación pública gratuita que hoy el Estado no puede financiar de manera oportuna, regular y suficiente para 3 millones de estudiantes. Si hablamos de derechos, hay un actor principal en el proceso educativo y en este proceso constitucional que no ha sido escuchado: los estudiantes de bachillerato en el sistema fiscal. La Corte debería tener un canal para escuchar esas voces, una vez más es evidente la necesidad de un Defensor de la Niñez y Adolescencia.

Bajo otras circunstancias, si pretendemos que no existe una crisis educativa por la pandemia y que tenemos 10 millones en el presupuesto de educación para pagar lo adeudado a la OBI y el costo de certificación de las cohortes 2020 – 2021 de los regímenes costa – galápagos y sierra – amazonía, es decir, del total de instituciones educativas públicas que ofertan el BI. Si las condiciones fueran esas y el Mineduc decide no continuar con la oferta del BI, recomendaría que se garantice que los estudiantes de segundo y tercero de bachillerato culminen el bachillerato con esta oferta y no se les cambie el programa; que se destine un presupuesto a hacer seguimiento de todos los estudiantes que han sido beneficiarios del programa del diploma en instituciones públicas. Hoy el escenario no es ese.

Salir de la crisis requiere que la normativa ecuatoriana abra todas las puertas posibles para que llegue educación a cada rincón del país, a través de diversas fuentes de financiamiento no solo del Estado, no solo de los padres de familia, a través de aulas físicas, virtuales o lo que fuere. Empezando por garantizar el acceso a materiales y a un maestro, pagando los salarios docentes a tiempo, reconocer económicamente a los maestros que han puesto de su bolsillo materiales, alimentos, transporte, internet, dispositivos para sus estudiantes y para preparar clases. Entonces, la decisión de la Corte Constitucional sobre la suspensión del BI en instituciones públicas tendrá consecuencias en todo el sistema educativo.

La Cuestión Docente y el Acuerdo Nacional por la Educación

El 8 de mayo se realizó en Quito el lanzamiento de lo que será un plan nacional de educación para la próxima década, se trata del Acuerdo Nacional por la Educación, el cual tiene siete mesas o ejes de trabajo: derechos humanos; educación técnica; jóvenes y empleabilidad; educación en valores, educación para el desarrollo sostenible, interculturalidad y educación; desarrollo infantil integral y primera infancia; y, educación a lo largo de toda la vida. Sin embargo, han dejado de lado un eje fundamental del sistema educativo: la cuestión docente.


Sorprende que en el 2019 se hable de educación sin visibilizar a los educadores y al liderazgo pedagógico como la base para la calidad educativa. La formación docente inicial, el desarrollo profesional, la carrera docente, los méritos e incentivos salariales, la remuneración y el escalafón docente son temas fundamentales de los que ya se habla en la normativa educativa vigente y en el proyecto de reforma a la Ley Orgánica de Educación Intercultural. Temas relevantes que deben ser debatidos, cuestionados, mejorados y planificados para la próxima década en el marco de un diálogo nacional con todos los actores de la política educativa ecuatoriana.


El país ha invertido en la formación docente a través de la creación de la UNAE y becando a maestros y maestras para procurar que alcancen estudios de cuarto nivel y de esta forma incidir en la mejora de la calidad educativa de la educación pública, constituyéndose un ejemplo para la región. Así mismo, los últimos años hemos sido testigos de miles de denuncias de abusos sexuales cometidos por docentes dentro de las instituciones educativas tanto públicas como privadas; de casos de corrupción en la asignación de cupos para acceder a la educación pública; y de casos de violencia entre pares que no tuvieron una intervención oportuna.


El Acuerdo Nacional por la Educación debe abrir la puerta al debate sobre lo bueno y lo malo del ejercicio y la formación docente en Ecuador; me parece un total desacierto de la política educativa ecuatoriana no tomar a la cuestión docente como un eje de este Acuerdo. ¿Quiénes establecerán en nuestros niños y adolescentes las bases para la educación a lo largo de toda la vida? ¿quiénes formarán jóvenes para los empleos del futuro? ¿quiénes formarán en valores a los niños, niñas y adolescentes que asisten a los establecimientos educativos? ¿quiénes son los responsables de capacitar a los adolescentes que siguen la educación técnica? ¿quiénes cuidan y acompañan el desarrollo de los infantes en sus primeros años de vida? ¿quiénes enseñan a garantizar los derechos humanos y el desarrollo sostenible en ambientes interculturales y diversos?

Creadores de estrellas

Hoy en Ecuador celebramos el día del maestro y quisiera hablarles de los grandes pedagogos ecuatorianos y de cómo me inspiraron, pero no los conozco todavía ni cómo influyeron en el sistema educativo ecuatoriano o en la región; esa es una de mis asignaturas pendientes: la historia de la educación ecuatoriana.

Así que parto del mismo lugar de quienes me leen, sé que el 13 de abril de cada año celebramos el día del maestro ecuatoriano en honor a Juan Montalvo, que tenemos un himno al maestro que nos saca lagrimitas cuando lo escuchamos; que existen buenos maestros y malos maestros.

Conozco profes capaces de crear un vestido con unos cuantos juegos de barajas, y esos profes que trabajan como hormiguitas para mudar una clase, preparar un festival, adaptar materiales y contenidos para las necesidades de estudiante. Así como también conozco profes que no reciben el trato que merecen, que no tienen estabilidad laboral, que con cada decisión del Estado o de la directiva de la institución educativa donde trabajan se desmotivan cada día más de su profesión.

Profesores hay muchos, “profes” muy pocos. Todos quienes hemos asistido a la escuela, al colegio, a la u, podemos distinguir que tuvimos un profe a quien quisimos más que nos marcó de una u otra forma. Esa profe que la recordamos siempre, que es parte de nuestras anécdotas del colegio, o que nos motivó para seguir o no seguir por determinado camino profesional. La mayor de las suertes la tenemos quienes tuvimos profesores con manos de ángeles, personas que con cada clase llegan a tu corazón, a cada fibra de tu cuerpo, profes que saben cómo, cuándo y dónde estimular el cerebro y los resultados son increíbles: aprendes, creces, cambias.

No tuvieron la misma suerte las víctimas de abuso por parte de sus profesores o autoridades; lamentablemente han ejercido la docencia delincuentes de todo tipo y en lugar de producir recuerdos positivos generaron traumas en niños, niñas, adolescentes, jóvenes. Han marcado familias con dolor. Lo escribo aquí por respeto a las víctimas, porque no todos los profes son malos, porque confío en la pedagogía y en la existencia de grandes maestros que cada día y en el anonimato educan seres humanos para convertirse en ciudadanos globales. Aún así, no podemos cerrar los ojos a los daños ni esconder víctimas; para mejorar la educación y garantizar experiencias escolares de calidad hay que prevenir y reparar, abrir los ojos y actuar.

Basta de nostalgia. Hablemos de realidades, del presente y del futuro. El romanticismo de la fecha a veces nos traiciona y nos quedamos en las conmemoraciones, los reconocimientos a quienes han dedicado toda su vida a la docencia, serenatas, poemas, y flores, son bonitos e importantes pero de la cuestión docente hay mucho que hablar.

Esta semana pasó a la historia porque por primera vez se pudo fotografiar un agujero negro; producto de un trabajo colaborativo de investigadores de varias disciplinas y de un equipo liderado por una mujer, una estudiante de doctorado: Katie Bouman. Si bien las fotografías del #blackhole son impresionantes, lo que más ha trascendido son las fotografías de Katie mientras se tomaba la fotografía y su breve entrevista después de ello. Es imposible no emocionarse con ella, le brilla la mirada, transmite su pasión, su triunfo que no tiene límite sino más preguntas para investigar con mayor profundidad acerca de este fenómeno del universo. La fotografía del agujero negro es un claro ejemplo de porque en la escuela primaria y secundaria ahora se TIENE que trabajar por proyectos, resolviendo problemas y colaborativamente. La importancia de aprender a aprender, a cuestionar, a indagar.

¿cómo transformar la enseñanza para generar esa pasión? ¿ cómo innovar nuestro sistema educativo para formar más chicas y chicos como ella? ¿cómo generar y mantener esas miradas de nuestros estudiantes que han descubierto algo nuevo, que han resuelto un problema por sí mismos? ¿qué estamos haciendo hoy en las aulas para avanzar hacia el futuro? La clave de todo: los docentes.

Entonces ¿cómo va la cuestión docente en Ecuador? debemos pensar en dos instancias: los docentes que están en ejercicio y los que están en formación inicial (cursando estudios de tercer nivel). Según datos del Ministerio de Educación, Ecuador tiene 221.337 docentes entre niveles inicial, básica y secundaria entre todos los sostenimientos (esto al 2018); mientras que datos del INEVAL sobre la formación de los docentes en ejercicio al 2016, indican que si bien hay más docentes mujeres que hombres, son más los hombres que poseen un título de cuarto nivel, el doble en relación a las profesoras que cuentan con estudios de posgrado. El Geoportal de SENESCYT indica que en el 2015 apenas el 8% de la matrícula a nivel nacional correspondía a carreras de educación (inicial, básica y diferentes especialidades).

Los esfuerzos por mejorar la cuestión docente van desde espacios virtuales de formación, becas y convenios para estudios de posgrado con universidades locales y extranjeras, la creación de la UNAE como una universidad específicamente destinada a producir docentes. Una nueva recategorización docente, las evaluaciones SER MAESTRO y SER DIRECTIVO, los incentivos salariales en base a los resultados de estas evaluaciones (consta en la LOEI pero no han sido aplicados), el programa de mentores educativos y la medida más reciente: la reducción de la carga administrativa para docentes de instituciones educativas públicas, privadas y fisco – misionales.

Tal vez se pregunten en dónde están los mejores maestros y cuáles son los mejores formados o sobre la efectividad de las medidas enunciadas anteriormente, cuáles son los parámetros para decir si un docente es bueno o malo. Qué tan fácil o qué tan difícil es ser maestra, si es una cuestión de vocación o de talento. Tal vez nos falte información y precisemos investigar para resolver todas estas preguntas; si hay algo de lo que estoy segura es que llegó la hora de abrir el debate y de comprometernos más con la educación de nuestro país y con los docentes ecuatorianos.

Quiero pensar, y hoy les invito a creer, que en Ecuador tenemos 221.337 creadores de estrellas que alumbran el camino hacia el futuro. Creadores de estrellas en cada institución educativa encendiendo la chispa en la mirada de los estudiantes. Que el presente y futuro del Ecuador contará con ciudadanos, profesionales, investigadores formados con valores; estrellas creadas con pasión, paciencia, perseverancia, fruto de la creatividad y la disciplina.

¡Feliz Día Maestros y Maestras!

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Pronósticos para Secundaria

¿Qué significa la sentencia de la Corte Constitucional y su jurisprudencia vinculante para las instituciones educativas? ¿cuáles son las consecuencias de la resolución de la Asamblea Nacional? ¿Qué hacer con la educación sexual? ¿Cómo plantear el tema a los padres de familia y que sean aliados en lugar de enemigos durante el próximo año escolar? ¿Quiénes son los adolescentes que llegarán a las aulas en septiembre? Sin duda es un tema complejo y surgen más preguntas, propongo en este post hacer un recuento de la sentencia, la resolución y un pronóstico sobre quienes llegarán a las aulas.

1. Sentencia vinculante de la Corte Constitucional

El 27 de junio de este año mediante sentencia N° 003-18-PJO-CC, la sala de revisión de la Corte Constitucional resolvió el caso N° 0775-11-JP dónde se presentó una acción de protección en contra del Plan de Prevención de Embarazo Adolescente del Ministerio de Salud Pública. En el 2011 el Tribunal Sexto de Garantías Penales de Pichincha rechazó esta petición ya que encontró infundamentada y que el Ministerio de Salud estaba cumpliendo con el mandato constitucional y legal. Los representantes de la Fundación Papá por Siempre se quejaban del acceso gratuito a preservativos por parte de adolescentes entre 12 y 14 años y por atentar al deber de los padres de educar a sus hijos.

Para resolver este caso, la Corte Constitucional en funciones tomó en cuenta algunas definiciones para enmarcar su análisis y decisión, desde la definición biológica, cronológica, sociológica y jurídica de la adolescencia; lo que constituye el principio de autonomía, el principio del ejercicio progresivo de derechos en la adolescencia, los derechos sexuales y reproductivos garantizados en la normativa ecuatoriana vigente para todos los ciudadanos y en particular para los adolescentes. Analizó el concepto de familia y las garantías constitucionales así como los fallos y jurisprudencia emitidos por la misma corte en relación a los tipos de familia reconocidos y protegidos por la constitución (“la Corte considera que la Constitución del Ecuador reconoce como familia a todo grupo humano que tenga vida en común en la que se formen vínculos afectivos y materiales de dependencia mutua sea cual sea su grado de formalidad y el sexo de sus miembros”), los deberes de la familia, el derecho a la intimidad familiar, el derecho a la salud. Finalmente, en referencia a la campaña de prevención de embarazos en la adolescencia y la educación sexual por parte de los organismos del Estado concluye lo siguiente:

“119. Esa intervención estatal no puede de ninguna manera entenderse como una injerencia indebida en la obligación de los adultos miembros de la familia de informar a sus hijos e hijas adolescentes sobre la salud sexual y reproductiva. De hecho, dada la condición de las y los adolescentes de actores sexuales, es fundamental que estos estén en la capacidad de asumir sus decisiones, para lo cual, tanto la familia, como la sociedad y el Estado deben otorgarles toda la información requerida, pero además, adoptar medidas efectivas que permitan el ejercicio pleno de esos derechos, en concordancia con el derecho a la salud (at. 32 C.R.) y a la educación (art. 26. C.R) garantizados en la Constitución de la República.”

Posterior a esto, se encuentra  la sentencia de la Corte Constitucional que establece dos reglas y es lo único que se ha compartido y debatido en la mayoría de medios, redes incluso en la Asamblea:

REGLA #1

“La intervención de los padres, madres o la persona a cuyo cuidado se encuentran, sobre los derechos sexuales y reproductivos de las y los adolescentes, debe encaminarse a dotarles de la guía y las herramientas necesarias y suficientes que les permitan adoptar decisiones libres, informadas y responsables. Por lo tanto, corresponde únicamente a la o el adolescente decidir sobre su vida y salud sexual y reproductiva, fundamentando sus decisiones en las herramientas otorgadas por la familia y el Estado, para la adopción de decisiones libres, informadas y responsables.”

REGLA #2

“La autoridad tuitiva de los padres, madres o de cualquier persona encargada del cuidado de niñas, niños y adolescentes, cesa el momento en el que el ejercicio de la obligación de cuidado, crianza, educación, alimentación, desarrollo integral y protección de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, vulnera su derecho a la información, a la educación y a la salud sexual y reproductiva, transgrediendo los principios constitucionales de su interés superior, su derecho a ser consultados en los asuntos que les afecten, y su calidad de sujetos de derechos, activando la intervención del Estado  como un “salvador externo” que imponga medidas que operen a favor del efectivo ejercicio de los derechos de niños, niñas y adolescentes.”

En conclusión:

  • La educación sexual es obligación de todos: familia, sociedad, escuela y Estado (Ministerio de Educación y Ministerio de Salud).
  • El límite a esta guianza o acompañamiento es la autonomía de los adolescentes, son ellos quienes deciden cómo, cuándo y con quien empezar su vida sexual activa y el ejercicio de su sexualidad.
  • Nadie puede impedir a los adolescentes acudir por información y atención médica en relación a su salud sexual y reproductiva. En caso de que la familia, el Estado o la institución educativa les niegue el acceso a información certera en forma diligente y que le permita tomar decisiones adecuadas en pos de proteger su integridad, los adolescentes pueden acudir a una autoridad judicial y solicitar la protección de sus derechos.
  • Decisiones libres, informadas y responsables: aquí las instituciones educativas tienen un rol protagónico, por un lado les corresponde facilitar el acceso a la información, a la difusión sobre los derechos sexuales y reproductivos. Por otro lado, tendrán que trabajar con mayor profundidad en el desarrollo de habilidades sociales, en la resolución de conflictos, en la responsabilidad y el respeto cuando  cuando los adolescentes y las personas en general tomamos decisiones sobre nosotros y nuestro cuerpo.

2. Resolución de la Asamblea Nacional en “defensa de la familia”

Lo más difundido a través de los medios de comunicación fueron las intervenciones de los asambleístas donde quedaba clara su postura sobre los derechos de los adolescentes y la educación sexual, con reiteradas expresiones de apoyo a los padres de familia, a que solo a ellos les corresponde la crianza de los hijos, un discurso acorde a la campaña “Con mis hijos no te metas”. Aquí, la nota de El Universo “Asamblea respalda derecho de padres para criar a sus hijos sin interferencias del Estado”.

La resolución de la Asamblea Nacional del 31 de julio del 2018, cuenta con 5 artículos, en su motivación se mencionan algunas disposiciones constitucionales, bajo su conveniencia para sostener su postura, se toman también antecedentes de hecho como la cantidad de embarazos adolescentes, han dejado de lado normativa que sí fue considerada por la Corte Constitucional, en general la motivación de la resolución no es coherente con el mensaje que se presenta en el articulado.

Desde el primer artículo la resolución presenta una ponderación hacia los derechos de los adultos y no hacia los derechos de los adolescentes, con expresiones del tipo “el derecho de la familia”, los derechos humanos de la familia, “los derechos de los padres” y con escuetas menciones al interés superior del niño, la corresponsabilidad del Estado con la familia en su protección.

Para rematar la Asamblea Nacional finaliza su  resolución exhortando a la Corte Constitucional para que respete el derecho de las familias a elegir como educar a sus hijos. Con este texto hacen quedar a la Corte Constitucional como si estuviera vulnerando derechos de los adolescentes cuando en realidad han cumplido su labora a cabalidad resolviendo en derecho una consulta sobre derechos fundamentales y con mayor profundidad en su argumentación jurídica sobre la autonomía de los adolescentes para decidir sobre vida sexual.

La postura de la Asamblea Nacional es clara: prevalece el derecho de los padres por sobre los derechos de los adolescentes, es decir, los considera como objetos de cuidado y no sujetos de derecho, seres en desarrollo que adquieren derechos y obligaciones progresivamente.

Aquí lo verdaderamente grave, pues han pasado casi 30 años desde que se aprobó la Convención de los Derechos del Niño que puso en marcha un nuevo paradigma con la Doctrina de la Protección Integral, los principios de interés superior del niño, corresponsabilidad, ejercicio progresivo de derechos, entre otros. En el 2003 se aprobó el Código de la Niñez y Adolescencia que dio paso al reconocimiento de niños, niñas y adolescentes como sujetos de derechos en Ecuador. La Constitución del 2008 continuó con este espíritu garantista y aprobó el voto facultativo para adolescentes a partir de los 16 años.  El 27 de junio del 2018 la Corte Constitucional emitió una sentencia con carácter vinculante sobre el principio de autonomía, el límite que imponen los derechos de los adolescentes a los adultos, los derechos sexuales y reproductivos de los adolescentes. El 31 de julio de 2018 los asambleístas pusieron el progresismo de lado, retrocedieron no solo hacia un marco jurídico conceptual que no existe más, sino que vulneraron los derechos de un grupo de atención prioritaria como lo reconoce la Constitución en su artículo 35.

Cito el texto completo del artículo 44 que la Asamblea evitó en su motivación e hizo una escueta referencia, como ejemplo de su manipulación de la ley para soportar una postura que vulnera derechos e invisibiliza a todo un grupo poblacional en Ecuador.

“Art. 44 El Estado, la sociedad y la familia promoverán de forma prioritaria el desarrollo integral de las niñas, niños y adolescentes, y asegurarán el ejercicio pleno de sus derechos; se atenderá al principio de su interés superior y sus derechos prevalecerán sobre los de las demás personas.

Las niñas, niños y adolescentes tendrán derecho a su desarrollo integral entendido como proceso de crecimiento, maduración y despliegue de su intelecto y de sus capacidades, potencialidades y aspiraciones, en un entorno familiar, escolar, social y comunitario de afectividad y seguridad. Este entorno permitirá la satisfacción de sus necesidades sociales, afectivo-emocionales y culturales, con el apoyo de políticas intersectoriales nacionales y locales.”

¿En qué se traduce esto para las instituciones educativas? En la necesidad de plantear posturas y lineamientos para la educación sexual durante el próximo año lectivo, en cómo se crearán alianzas con las familias procurando crear un clima escolar positivo y de contención para los estudiantes. Este tema es delicado e importante y me gustaría profundizar en otro post, por ahora únicamente les dejo esto: corresponde al director o directora del colegio tomar las riendas y liderar.

3. La institución educativa y los adolescentes

¿Qué es lo que se viene? Después de noticias y debates, de las decisiones de los poderes del Estado, ¿Qué se encontrará un docente de secundaria en el aula?

Vivo en Buenos Aires y desde hace 5 meses todos los días veo chicas de 12 y 13 años, con su pañuelo verde en el cuello, como una gargantilla que no se sacan nunca. Veo chicos que se envuelven el mismo pañuelo en la muñeca, otros lo llevan anudado en sus mochilas. Un pañuelo que lo llevan como si fuera un super escudo, un símbolo que los identifica y los une, porque aunque acudan a distintas instituciones secundarias, públicas y privadas, tienen en común la edad y los ideales.

Tan chiquitas y comprendieron que no se puede vivir con miedo, que sus cuerpos están cambiando y sus aparatos reproductores en desarrollo son capaces de producir una nueva vida, aunque sus cuerpos tan pequeños todavía no tengan la fuerza para sostenerla. Son adolescentes que quieren información, saber qué hacer ante una situación violenta, qué hacer para no ser víctimas, cómo cuidarse, cómo ejercer su sexualidad. Empoderarse del pañuelo verde a una “temprana edad” es comprender una pregunta filosófica milenaria “el origen de la vida”, ligada al consentimiento y al deseo. Es el instinto manifestándose a través de curiosidad, de la memoria celular o ese algo dentro de uno que te hace querer saber más de un tema.

La revolución de las hijas y la marea verde no es una moda, no es la novela de turno con ídolos teens, actores o cantantes, son adolescentes y no unos rebeldes sin causa, en Argentina piden “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. Es una influencia que va a llegar a Ecuador sí, tal vez embanderados con el color violeta u otro color, los adolescentes se empezarán a movilizar porque se pretende negarles la educación sexual para decidir.

Este debate sumado a lo resuelto por la Corte Constitucional y la resolución de la Asamblea Nacional, van a marcar el curso de este próximo año escolar, yo lo veo como una oportunidad para el aprendizaje basado en proyectos, para guiar los procesos de enseñanza y aprendizaje de forma que satisfagan los intereses y necesidades de los estudiantes, la construcción de vínculos que lleven a una sana convivencia escolar, el desarrollo de habilidades, cubrir temas como el debate y la argumentación, investigación en fuentes primarias y secundarias.

Estudiantes hiperconectados, adolescentes movilizados, colegios, docentes y familias interpeladas por las nuevas generaciones para que respeten sus derechos. Los docentes de secundaria tendrán entre sus estudiantes a hijos de padres que apoyan “que no se metan con sus hijos”, hijos de padres que apoyan la educación sexual, e hijos de padres que no se dan ni por enterados del alcance del internet y las redes sociales en la vida y educación en la actualidad. Los docentes, directivos y demás profesionales que trabajen en nivel secundario deberán poner énfasis en un modelo de enseñanza afectiva que facilite estos procesos; en casa, los padres, madres y adultos responsables del cuidado del bando, religión, nacionalidad o edad que fueren, también deberán de abrir sus ojos, sus corazones y sus oídos que han estado voluntariamente sordos hacia las demandas de chicos que a través de la tecnología acceden a todo lo que desean conocer, deban o no saberlo, sea o no sea apropiado para su edad; porque al fin y al cabo, una resolución de la Asamblea como la del 31 de julio pasado, no defiende la familia sino que pone en riesgo a los adolescentes.

El pronóstico es positivo para quienes estén dispuestos a contener y guiar estas demandas y los estudiantes que las defiendan; mientras que el pronóstico es negativo para asambleístas, organizaciones como “con mi hijo no te metas” y demás adultos que sostengan la desinformación y las prohibiciones en relación a los derechos sexuales y reproductivos en primera instancia y la consideración de los adolescentes como sujetos de derecho en segunda pero no menos importante instancia.

El asombro

Sorprenderse, maravillarse, emocionarse, motivarse, varios sentimientos que pueden disparar un evento o situación fuera de la rutina; todo esto en el sentido positivo que puede traer un gesto inesperado. Lo inesperado también puede traer malestar, tensión, conflicto, ansiedad. Algo fuera de la rutina y que desequilibra puede causar tanta angustia.

La violencia escolar en todos sus tipos se normaliza y deja de causar asombro en las comunidades educativas, la posibilidad de ser atacados sorpresivamente es una realidad y parte de protocolos de prevención de violencia así como de simulaciones de evacuaciones de emergencia.

Parece que no puede haber algo más trágico que la tragedia en sí misma, tras 20 años de ataques armados y cientos de estudiantes y docentes muertos dentro de instituciones educativas, el más reciente en Santa Fe, Texas. hace unos días; ya no asombra ni causa alarma a algunos estudiantes la posibilidad de perder la vida un día cualquiera en el que acuden a clases.

La normalización de la violencia me parece algo tráfico, el perder la capacidad de asombro es algo trágico, el hecho de que ya no conmueva una noticia donde estudiantes en edad escolar, iniciando o terminando el ciclo educativo, han muerto víctimas de un estudiante es trágico.

Después de la matanza en Springfield, Oregón, el escritor de teatro William Mastrosimone montó una obra con el fin de prevenir la violencia escolar, su obra “Bang Bang, you’re dead” fue tan provocativa y causó tanto revuelo que hasta hicieron una película de ella. Se trata de diálogos entre el atacante y los estudiantes que murieron.  A ésta le han sucedido libros, series de TV y netflix, películas donde se trata el tema de la violencia escolar, el bullying, el cyberbullying y el abuso sexual; en su mayoría estas historias se tratan desde el suicidio de la víctima y los motivos e involucrados en su muerte.

Ahora me pregunto si realmente estamos trabajando con este material y sus provocaciones para discutir la muerte temprana y violenta de estudiantes y docentes en instituciones educativas. ¿Por qué matar o por qué morir en la escuela?¿Por qué en la escuela? ¿por qué a estudiantes? ¿por qué a maestros? ¿qué debemos hacer como sociedad y como individuos para detenerlo? ¿cuál es el rol del Estado? 

Considero de suma importancia que no desaparezcan estas preguntas de nuestras discusiones en casa y en la escuela, en las discusiones con adolescentes y adultos, que no deje de asombrarnos la pérdida de una vida,  que nos afecte conocer de un caso de bullying. Más importante aún, pedir ayuda, extender una mano a quien lo necesite y ser más amable con los demás.

 

 

Side notes (1)

Retomar mi investigación sobre el bullying en la política educativa ha sido básicamente releer, corregir, detenerme en ciertas ideas. Un reencuentro con ciertos autores e ideas que me parecieron importantes de plasmar y la necesidad de poner mis palabras e ideas en el papel.

Uno de mis indicadores se trata de si los Estados están obligados a desarrollar lineamientos de políticas, protocolos y guías para la intervención y prevención del acoso escolar. No analizo las guías elaboradas por los Estados que he elegido para el estudio, sin embargo, hace unos días el Ministerio de Educación de Ecuador compartió el Protocolo para Prevención de la Violencia Sexual en el Sistema Educativo. Después de revisar esta ruta me pareció bastante clara y precisa en su objetivo. Entonces dudé. Hace años que leo estas guías, documentos técnicos, asisto a conferencias, este lenguaje es común para mí.

Esta lectura me dejó algunas preguntas: ¿los padres de familia y los docentes a quienes se dirige la guía la entienden? ¿las autoridades escolares, DECES y personal docente realmente la aplican? … un momento … ¿las familias leen las guías? ¿de qué sirve que el Estado cumpla con su función de publicar e informar a los ciudadanos lo que deben hacer en caso de que sus hijos o estudiantes estén involucrados en episodios de violencia, sean víctimas de abuso sexual o bullying, si no se leen estos lineamientos?

Pequeños experimentos sociales:

Voy a la red social y cuenta en la que estoy más activa y hago una encuesta sin meditarlo mucho. Me interesa que el tema tenga la mayor cantidad de respuestas posibles así que amplié a una semana la vigencia de la encuesta. Pensé que recibiría muchas respuestas y que sería compartida porque el tema es de interés general. Hace unas semanas se debatía sobre conflictos entre estudiantes y una pelea con graves consecuencias, seguramente van a contestar muchos usuarios, seguidores o no eso no importa.

Como es usual la realidad choca con las expectativas, recibí a penas 10 votos, seis de estos indicando que no leen las guías. Decepción, desconcierto, desesperanza. Me gustaría evitar toda esta negatividad, pero no es la primera vez que hago encuestas en twitter, he preguntado temas irrelevantes teniendo más respuestas y en menos de una hora.

Me encuentro en una transición a un perfil profesional en twitter, así que intenté preguntar en la “cuenta oficial” donde por el momento tengo menos followers que los dedos de una mano. Todavía no cierro la encuesta y a pesar de los pocos votos la tendencia en donde la mayoría no leen las guías se mantiene. Catorce votos no son motivo para generalizar, pero la respuesta me estremece.

Noticias tristes e interacciones en twitter:

*en el fondo suena Sia –the bully-*

Ayer la prensa ecuatoriana reportaba la muerte de una niña de once años en una escuela de Guayaquil, una víctima más del bullying. No sé qué pudo más si la indignación o la impotencia, fue algo muy feo de leer antes de ir a dormir, esta mañana con algo de objetividad compartí este tweet lo cual trajo un intercambio interesante con una mexicana quien se motivó a compartir su experiencia como víctima de acoso escolar hace 20 años, ella me contaba que hasta hoy recuerda lo que le hicieron sus compañeros y el malestar que le produjo cuando los adultos no le creían, cuando no hacían nada en la escuela para detener esta situación, cada vez que lo recuerda se estremece.

México es uno de mis casos de estudio así que pude informarle que en el Estado donde ella vive hay legislación y lineamientos para prevenir la violencia escolar y ella quedó interesada y agradecida, se comprometió en leer e informarse sobre estos.

En Ecuador, donde hace un par de años la campaña contra el acoso escolar fue el foco de atención, murió una niña después de ser agredida en su escuela. No existe legislación sobre el acoso escolar pero sí existen protocolos para actuar en estos casos. El problema está en que todavía no son visibles, en que no todos los adultos -docentes o padres de familia- diferencian entre agresiones y juegos sin control. La excusa del personal de la escuela es inaceptable, según ellos “era solo un juego” en el cual unos estudiantes ataron las manos y golpearon a una niña.

Para mayor información del caso este enlace y para el pronunciamiento del Ministerio de Educación aquí.

Ser docente

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Cuando estaba en el colegio odiaba a mis profesores, me caían mal en su mayoría, contaba los días para terminar el año y para graduarme. Tengo, por supuesto, mucha gratitud y lindos recuerdos de mis profesoras de inglés y mi profesora de biología. Terminé el colegio y lo último que pensé en ese entonces era en convertirme en docente, volver a las aulas y trabajar con chicos.

Dicen que la manzana no cae muy lejos del árbol, después de años de voluntariados, de participar activamente en la promoción de los derechos de los adolescentes, del cuidado del medio ambiente, la identidad cultural, la paz mundial; cuando terminé la carrera universitaria y me gradué de abogada, me descubrí considerando la posibilidad de volver a estudiar, cambiar de carrera y dedicar mi vida a la educación. La manzana no cayó muy lejos porque tengo tías y primos docentes, y obviamente la mejor maestra, mi madre (porque lo dicen sus alumnos, no porque sea mi mamá).

En este largo recorrido para formarme como profesora e investigadora educativa, un pequeño trayecto en realidad, debo confesar que mi primer posgrado me abrió los ojos, la mente y el corazón hacia la realidad del ser docente. Las clases me movían tantos recuerdos que salía llorando, recordando a profesores, aprendizajes, momentos de mi niñez y adolescencia. – Gracias a los buenos, los malos, a los que no me comprendieron, y a quienes me contuvieron, gracias a todos mis maestros-. Lo más relevante es que aprendí sobre la formación docente, el desarrollo profesional y lo crucial que es crear políticas educativas enfocadas en ellos para la mejora de la calidad educativa y el desarrollo de los sistemas educativos a la par de la sociedad y el mercado.

Ser docente no es fácil, es una profesión que te reta día a día; te sientes incomprendido a veces por tus alumnos, muchas veces por los padres y en la mayoría de veces por las autoridades educativas, hasta que un estudiante demuestra que ha comprendido o hace algo por sí solo después de varios intentos, se llena el corazón y te da fuerza para volver a intentar.

Ser docente es ver el futuro de tus estudiantes sin importar en qué contexto te desarrolles; la universidad o el instituto donde te hayas formado no te enseñan eso es algo que adquieres en la práctica, lo sientes. El profesor guía, espera, escucha y piensa en cómo transformar el presente desesperanzador de un estudiante. Hay muchos días malos, imperfectos, que no se acaban nunca; son muchos más los días buenos, la retroalimentación positiva de los chicos y el impacto que causa un docente en el día a día.

Me angustia cuando la sociedad se pone totalmente en contra de los docentes. No defiendo a los agresores, solo pienso que la furia e impotencia que sienten las familias y los ciudadanos cuando se conocen noticias de abuso y de agresiones por parte de los profesores debe limitarse a esos casos; que deben medirse las palabras y cuidar el lenguaje que se utiliza en estas discusiones.  Valga la aclaración, mi intención no es atentar a su libertad de expresión, simplemente se trata de que es realmente importante no generalizar al hablar de los docentes porque la construcción de la autoridad pedagógica, así como el respeto hacia los docentes y la escuela se ven afectados. No todos pueden llevarse el título del villano de novela, los malos elementos existen, pero no son todos.

Y no, ser docente no es convertirme en el enemigo de mi adolescencia, por lo contrario, es la oportunidad de hacer y ser una mejor versión del adulto en las aulas, del profesor que enseña, evalúa y disciplina.

A los oídos sordos

Tengo tanto que decir que no se por donde empezar; quiero escribir para quienes no quieren escuchar, ojalá que me lean quienes piensan que marchar en contra de una ley que busca proteger a los niños y adolescentes en este país está bien.

Me preocupa seriamente los fanáticos, los padres de oídos sordos, me preocupan los hijos de esos padres. Me da lastima la gente que piensa que si no tienes hijos no puedes opinar sobre la niñez y adolescencia, que por cierto, están muy equivocados.

No deseo ofenderlos, pero creo que ustedes los padres que promueven sus dogmas en contra del “Proyecto de Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la Violencia de Género Contra las Mujeres” son bastante ingenuos. Piensan que salir a las calles para que la Asamblea Nacional no sancione una ley hará que sus hijos vivan en un mundo de fantasía donde solo existen las palabras y “creencias” de sus padres. Además ustedes son muy egoístas, piensan solo en sus hijos, que viven en ciudades, zonas urbanas, que no asisten a instituciones educativas públicas, que no tienen que viajar por más de 3 horas para asistir a la escuela.

Viven en su burbuja por lo tanto consideran atentatorio un proyecto de ley que crea el marco normativo para que niños y adolescentes no sufran de abusos, violaciones, grooming; para que no sean víctimas de adultos o de sus pares en la búsqueda de su identidad sexual, entre tantos otros escenarios de agresión y peligro que acechan a la niñez y adolescencia en la actualidad.

Pensemos en el escenario de que ustedes ganan, de que volvemos al oscurantismo, que la Asamblea Nacional elimina toda alusión al género, a la identidad, a la educación sexual en las escuelas. Todavía existe algo llamado internet, y lo primero que van a buscar sus hijos son las respuestas que ustedes les niegan, y en lugar de que se hable de sexualidad en un ambiente de contención y tolerancia, ustedes han lanzado a sus hijos a encontrar respuestas en la vorágine de la Red, donde abunda la pornografía, los abusadores disfrazados de “amigos virtuales”, los captadores para redes de trata, encontrando respuestas a las inquietudes que no serán solventadas en un marco de “valores familiares”, enfermedades que no serán prevenidas o embarazos adolescentes que se producirán porque unos padres prefirieron ser ciegos, sordos y mudos.

Si ustedes me leen, es porque utilizan un dispositivo electrónico, celular, tableta o computadora, si me leen es porque utilizan una red social. Sus hijos – los chicos – también lo hacen o lo harán, en esta era donde se fusionan la educación y la tecnología es imposible que no lo hagan, en efecto, hasta son mejores y más veloces que ustedes al utilizarla. Seamos sinceros, que la educación sexual, la identidad de género, el acceso y uso de métodos anticonceptivos sean un tabú en el año 2017 es dramático.

La libertad de profesar la religión está garantizada por la Constitución Ecuatoriana, y quienes cuestionamos la postura y panfletos, la desinformación proporcionada por aquellos que promueven el “con mis hijos no te metas”, no les pedimos que dejen de ser creyentes, católicos, ni heterosexuales, monógamos, la fe no es el problema. El problema es que solo se enternezcan e indignen cuando quienes son víctimas de abuso sexual tienen menos de 10 años; el problema es que no les interese que chicos de 13, 14, 15 o más años, adolescentes que están construyendo su identidad y necesitan hablar sobre lo que ocurre con su cuerpo, que tal vez se sienten confundidos sobre su orientación sexual acudan a internet; sean abusados sexualmente por agresores que se hacen pasar por seres comprensivos que no les juzgarán como sus padres, por las adolescentes que se convertirán en madres a temprana edad aunque no lo deseaban.

La dignidad humana, la integridad de la persona, la vida de un ciudadano en un país democrático y de derechos no puede ser vulnerada para satisfacer la libertad religiosa de otro. Es absurdo confundir la religión con la prevención, las creencias son respetables, pero rezar un padre nuestro no evita el contagio de enfermedades, y una cadena de oración no hará menos dolorosa una violación. La fe y la espiritualidad deben tener su espacio en la vida de los individuos, sin embargo, no pueden ni deben tomar el espacio de la política pública ni de la ciencia.

La escuela, un territorio neutral.

Continuando con las publicaciones en relación al debate del Código de la Niñez y Adolescencia en Ecuador y la coparentalidad, he decidido dar respuesta a un comentario sobre un padre que fue a visitar a su hija a la escuela, y la madre hizo una queja formal ante el juez, esto se compartió en redes sociales, y noté que no existe una comprensión del rol de la escuela y su relación con los padres divorciados.

La escuela es una institución social que requiere una sana convivencia entre los miembros de su comunidad; parte de esa armonía se da por el respeto y cumplimiento de tiempos, rituales, actividades  y reglas.

La escuela en cuanto a territorio neutral, está pensado como espacio donde tanto padre como madre participan y se involucran en la educación y progreso de sus hijos. Las responsabilidades, los programas, las charlas, las reuniones con maestros y las entregas de calificaciones son parte del proceso escolar, por consiguiente corresponde a ambos atender estas cuestiones.

La relación que se establece entre la escuela y la familia se fundamenta en la necesidad de instrucción de los hijos. El espacio escolar no es lugar para visitas de padres y madres separados a sus hijos. Es un territorio que pertenece a los hijos, la institución educativa no está llamada a ser testigo a favor de la madre o del padre; la institución intercede por el alumno.

La educación constituye uno de los rubros más fuertes si es que eligen que sus hijos vayan a instituciones educativas particulares; hay que pagar matrícula, pensión, útiles escolares, uniformes. El progenitor que cubre todos esos gastos -en mi opinión esto también debe ser compartido- no tiene derecho a ir a la escuela a visitar a su hijo o hija cada vez que quiere, por el simple hecho de ser quien cubre con todos estos gastos.

Mariano Narodowski en su obra “Un Mundo sin Adultos” al analizar los vínculos filiales en relación a la desaparición de asimetrías entre adultos y niños, trae el concepto de “papá descartable” para describir a los padres divorciados, a quienes cumplen con una función netamente económica en la vida de los hijos.

“La idea de “papá descartable” se pone en juego sobre todo en situaciones de divorcio, un momento en que se le asigna al progenitor varón una función de mera provisión de “alimentos” para sus hijos y se le brinda la oportunidad de “visitar” o ser “visitado” por parte de ellos. La paternidad es representada en términos de una mera función financiera hasta el punto de que el “buen padre” divorciado es el que cumple correctamente con sus obligaciones financieras para la manutención de sus hijos. El que paga generosas cuotas alimentarias en tiempo y forma, y visita a sus hijos -entre divertido y enternecido- domingo por medio.”  Narodowski, Mariano. Un mundo sin adultos. DEBATE, 2016.

Hago esta relación entre “papá descartable” y la neutralidad de la escuela, porque mucho de este debate pasa por la falta de empatía que existe hacia los padres que quieren ocupar activamente este rol, y con la sociedad que se rehúsa a aceptar que existen mujeres que no quieren ocupar el rol de madre abnegada o que simplemente hacen daño a sus hijos al distanciarlos emocional y físicamente de sus padres por una ruptura no superada.

Pues bien, la realidad es que hay muchos “padres descartables” en cada escuela; en un sentido de justicia, si la autoridad educativa permitiera a un solo padre hacer visitas a sus hijos y al resto de padres no ésta cometería una injusticia.  Me parece que tampoco se debería crear un espacio en el horario escolar para las visitas de los padres a sus hijos en detrimento de la enseñanza de todos los alumnos, por la decisión de un juez o de la madre.

Señores, señoras, padres, madres, jueces, juezas, abogados y abogadas: la escuela muchas veces es el sitio seguro, el remanso de paz, el abrazo, la contención y la diversión de los niños que sufren y se encuentran afectados por la separación de sus padres o por ser parte de una familia ensamblada, o no contar con los progenitores en su cotidianidad. En la escuela se socializa y se aprende, no se recibe a papá o a mamá para su visita semanal, para eso está la casa y otros espacios públicos.

 

La foto y comentarios mencionados al inicio, vía @salimzaidan

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