¿Construir escuelas o construir cárceles? ¿Qué beneficia más a la sociedad?

Desde que inicié mi vida universitaria en la carrera de abogacía, esta pregunta ha sido una constante, la escuché durante las clases de derecho público y privado. Algunos años después esta pregunta se trasladó a los escenarios de la política educativa durante la cursada de la maestría y no se agota, la encuentro nuevamente durante el desarrollo de mi investigación sobre violencia escolar. 

Concretamente, en el ámbito del litigio se espera a que surja un conflicto para resolverlo, el quebrantamiento a la ley y el daño a los bienes materiales e inmateriales protegidos por esta, para poner en marcha un aparato de justicia que encuentre al culpable y lo sancione. Desde este mismo ámbito jurídico, se espera que la educación sea una herramienta para corregir desviaciones en el comportamiento de los individuos y se los instruya para reinsertarse en la sociedad como ciudadanos respetuosos de la convivencia y el orden social.

Enfocándonos en la economía de la educación, las tres lecturas que guían este ensayo presentan el mismo debate, ¿la escuela o la cárcel?,¿cuál tiene más impacto y mejores beneficios para la sociedad? En líneas generales proponen que el acceso a educación impacta en la disminución de los niveles de criminalidad, debido a que los estudiantes logran diseñar un proyecto de vida y conocen las consecuencias que un delito traería; además para el caso de los adolescentes, durante el tiempo que ellos pasan en la escuela no están cometiendo ilícitos y disminuye el nivel de criminalidad. 

Groot & Van Den Brink (2010) afirman que la educación constituye un elemento primordial para evitar que los individuos se involucren en comportamientos criminales; la probabilidad de que se cometan delitos como vandalismo, asalto, robos y amenazas disminuye con más años de educación. También Machin, Marie, & Suncica, (2011) analizan el efecto de disminución de la criminalidad que tiene la educación, su estudio indaga el potencial de las inversiones en recursos y políticas públicas para para la prevención del crimen. Estos últimos reflexionan sobre la satisfacción a corto y a largo plazo relacionadas con el cometimiento de delitos. Esto significa que, si deseas un beneficio material o económico inmediato, no esperas a terminar tus estudios y conseguir un trabajo para proveerte de ese bien, sino que acudes por la vía ilícita. Por el contrario, si es que esperas, si trabajas y asimilas las recompensas de la satisfacción a largo plazo, tienes más cuidado en cumplir las normas y en obtener bienes materiales e inmateriales por la vía legal, justa.

Según el enfoque de capital humano, los crímenes que requieren de pocas destrezas o preparación tienen una correlación negativa con la actividad delictiva de los adultos. Esto quiere decir que, no es que a cierta edad se disminuye la participación en actividades delictivas, sino que existen ciertas conductas criminales asociadas a la adultez, estos son los llamados delitos de cuello blanco. El documento titulado “Educación, Trabajo y Crimen: Un Enfoque del Capital Humano” de autoría de Lance Lochner (2004), contiene la premisa de que los crímenes de cuello blanco incrementan con la edad y el acceso a la educación; a pesar de que se espera que los individuos con un mayor nivel de formación y de mayor edad no cometan delitos; existe una correlación positiva entre educación y fraude tributario, es decir que, a mayor nivel de estudios de una persona, mayor probabilidad tendrá esta de cometer fraude tributario. El gran aporte de la teoría del capital humano de Lochner es que los efectos de la educación en la disminución o aumento de la criminalidad dependen del bien jurídico protegido y del nivel de formación del victimario. 

Retomando el análisis de Machin, Marie, & Suncica, (2011) la educación reduce los delitos de propiedad, por lo tanto, las mejoras en educación generan externalidades positivas. Invertir en la educación de quienes han delinquido y quienes están en riesgo de delinquir, debe ser considerado como una intervención clave a nivel de política pública para combatir el crimen. No obstante, las políticas preventivas del tipo “a mayor oferta educativa, menor actividad delictiva” encuentran su límite en las decisiones que toman los individuos para invertir, trabajar o cometer otros crímenes en el caso de los reincidentes.

El delincuente de cuello blanco calcula el retorno que recibe a partir de la actividad delictiva, su formación académica y las destrezas desarrolladas a partir de la educación y la experiencia laboral, le permiten proyectar un ingreso extra al realizar actividades ilícitas. Un criminal sin el mismo grado de formación no puede hacer el mismo tipo de proyecciones, sus motivos son distintos. Obtener un diploma no garantiza que el ejercicio profesional de quien lo obtuvo sea ético y transparente. Por un lado, está la posibilidad de obtener un título de forma fraudulenta, en un sistema altamente corrupto o con controles blandos y políticas de educación superior ineficientes. Por otro lado, se encuentran la necesidad económica y las ofertas de empleo, las aspiraciones sociales y salariales no siempre encuentran cabida en el mercado laboral de lo lícito. 

En el caso de los delitos informáticos, el fraude y las estafas se requiere un conocimiento específico, el desarrollo de habilidades y conocimientos, que implican más que leer y escribir; en esta misma línea otros delitos que requieren de niveles de educación superior serían el plagio y el abuso de autoridad. 

Los delitos de cuello blanco corresponden a un contexto socio económico alto, consisten en el desvío de grandes cantidades de dinero procurando un beneficio privado a través de la gestión de bienes e intereses públicos. Esto se correlaciona con la alta posibilidad de acceder a cuotas de poder legítimas (ya sea por elección popular o designación de una autoridad competente en respuesta a favores políticos – y muchas veces personales- para cargos de libre nombramiento y remoción) que tienen las personas con un mayor nivel de formación académica.

Ninguno de los documentos analiza a la disciplina escolar ni los programas de educación socio emocional como una variable del impacto de la educación en los niveles de criminalidad; considero que es una debilidad de los papers consultados ya que han demostrado que acceder, permanecer y egresar del sistema educativo tiene beneficios mas no garantiza un comportamiento ético y apegado a la ley. Aquello que ocurre dentro de la escuela sí importa, por lo tanto, la economía de la educación debe considerar entre sus variables a la cultura escolar, el currículo, la relación con los docentes, la figura de autoridad pedagógica y cómo son resueltos los problemas de convivencia escolar. 

Si bien desde el punto de vista punitivo no se podría prescindir de las cárceles para la prevención del crimen, tampoco puede prescindirse de la inversión en educación – no solo la construcción de escuelas- ya que esta traerá más beneficios a la sociedad. Una sólida formación en valores y habilidades sociales en consonancia con sistemas disciplinarios que procuren retener en las instituciones educativas a los estudiantes tendrán efectos negativos en criminalidad.

Paradójicamente la cárcel atraviesa dos decisiones cruciales en mi vida, la primera cuando elegí estudiar la carrera de derecho y la segunda cuando elegí formarme y desempeñarme profesionalmente en el ámbito educativo, en lugar de ejercer la abogacía. Hasta el día de hoy recuerdo a Pedro y su sonrisa, un chico que conocí en el “Virgilio Guerrero” un centro de detención para menores de edad en Quito. Cuando yo cursaba el penúltimo año del secundario visitamos con mis compañeros a los chicos que se encontraban en el programa de rehabilitación por consumo de drogas, muchos de ellos habían delinquido, asaltado a personas en la calle y realizado hurtos menores. Teníamos la misma edad, pero veníamos de un contexto tan diferente. Recuerdo a Pedro sonriendo mientras hacía pan y nos contaba que al cumplir su condena y la mayoría de edad él pensaba buscar un trabajo honrado, tener una carrera técnica y no volver a ser un “lancero”. 

Desde mi adolescencia entendí el estrecho vínculo que existe entre criminalidad y educación, comprendí que la escuela beneficia más a la sociedad, que el conocer tus derechos y obligaciones, así como los derechos de los demás tiene un impacto profundo en la convivencia social, garantizando derechos, protegiendo bienes y previniendo delitos.

Bibliografía

 

Groot, W., & Van den Brink, H.M. (2010). The Effects of Education on Crime. Applied Economics, 42, 279-289.

Lochner, L. (2004, August). Education, Work, and Crime: A Human Capital Approach. International Economic Review, 45(3), 811-843.

Machin, S., Marie, O., & Suncica, V. (2011, May). The Crime Reducing Effect of Education. The Economic Journal, 121, 463-484

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Pronósticos para Secundaria

¿Qué significa la sentencia de la Corte Constitucional y su jurisprudencia vinculante para las instituciones educativas? ¿cuáles son las consecuencias de la resolución de la Asamblea Nacional? ¿Qué hacer con la educación sexual? ¿Cómo plantear el tema a los padres de familia y que sean aliados en lugar de enemigos durante el próximo año escolar? ¿Quiénes son los adolescentes que llegarán a las aulas en septiembre? Sin duda es un tema complejo y surgen más preguntas, propongo en este post hacer un recuento de la sentencia, la resolución y un pronóstico sobre quienes llegarán a las aulas.

1. Sentencia vinculante de la Corte Constitucional

El 27 de junio de este año mediante sentencia N° 003-18-PJO-CC, la sala de revisión de la Corte Constitucional resolvió el caso N° 0775-11-JP dónde se presentó una acción de protección en contra del Plan de Prevención de Embarazo Adolescente del Ministerio de Salud Pública. En el 2011 el Tribunal Sexto de Garantías Penales de Pichincha rechazó esta petición ya que encontró infundamentada y que el Ministerio de Salud estaba cumpliendo con el mandato constitucional y legal. Los representantes de la Fundación Papá por Siempre se quejaban del acceso gratuito a preservativos por parte de adolescentes entre 12 y 14 años y por atentar al deber de los padres de educar a sus hijos.

Para resolver este caso, la Corte Constitucional en funciones tomó en cuenta algunas definiciones para enmarcar su análisis y decisión, desde la definición biológica, cronológica, sociológica y jurídica de la adolescencia; lo que constituye el principio de autonomía, el principio del ejercicio progresivo de derechos en la adolescencia, los derechos sexuales y reproductivos garantizados en la normativa ecuatoriana vigente para todos los ciudadanos y en particular para los adolescentes. Analizó el concepto de familia y las garantías constitucionales así como los fallos y jurisprudencia emitidos por la misma corte en relación a los tipos de familia reconocidos y protegidos por la constitución (“la Corte considera que la Constitución del Ecuador reconoce como familia a todo grupo humano que tenga vida en común en la que se formen vínculos afectivos y materiales de dependencia mutua sea cual sea su grado de formalidad y el sexo de sus miembros”), los deberes de la familia, el derecho a la intimidad familiar, el derecho a la salud. Finalmente, en referencia a la campaña de prevención de embarazos en la adolescencia y la educación sexual por parte de los organismos del Estado concluye lo siguiente:

“119. Esa intervención estatal no puede de ninguna manera entenderse como una injerencia indebida en la obligación de los adultos miembros de la familia de informar a sus hijos e hijas adolescentes sobre la salud sexual y reproductiva. De hecho, dada la condición de las y los adolescentes de actores sexuales, es fundamental que estos estén en la capacidad de asumir sus decisiones, para lo cual, tanto la familia, como la sociedad y el Estado deben otorgarles toda la información requerida, pero además, adoptar medidas efectivas que permitan el ejercicio pleno de esos derechos, en concordancia con el derecho a la salud (at. 32 C.R.) y a la educación (art. 26. C.R) garantizados en la Constitución de la República.”

Posterior a esto, se encuentra  la sentencia de la Corte Constitucional que establece dos reglas y es lo único que se ha compartido y debatido en la mayoría de medios, redes incluso en la Asamblea:

REGLA #1

“La intervención de los padres, madres o la persona a cuyo cuidado se encuentran, sobre los derechos sexuales y reproductivos de las y los adolescentes, debe encaminarse a dotarles de la guía y las herramientas necesarias y suficientes que les permitan adoptar decisiones libres, informadas y responsables. Por lo tanto, corresponde únicamente a la o el adolescente decidir sobre su vida y salud sexual y reproductiva, fundamentando sus decisiones en las herramientas otorgadas por la familia y el Estado, para la adopción de decisiones libres, informadas y responsables.”

REGLA #2

“La autoridad tuitiva de los padres, madres o de cualquier persona encargada del cuidado de niñas, niños y adolescentes, cesa el momento en el que el ejercicio de la obligación de cuidado, crianza, educación, alimentación, desarrollo integral y protección de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, vulnera su derecho a la información, a la educación y a la salud sexual y reproductiva, transgrediendo los principios constitucionales de su interés superior, su derecho a ser consultados en los asuntos que les afecten, y su calidad de sujetos de derechos, activando la intervención del Estado  como un “salvador externo” que imponga medidas que operen a favor del efectivo ejercicio de los derechos de niños, niñas y adolescentes.”

En conclusión:

  • La educación sexual es obligación de todos: familia, sociedad, escuela y Estado (Ministerio de Educación y Ministerio de Salud).
  • El límite a esta guianza o acompañamiento es la autonomía de los adolescentes, son ellos quienes deciden cómo, cuándo y con quien empezar su vida sexual activa y el ejercicio de su sexualidad.
  • Nadie puede impedir a los adolescentes acudir por información y atención médica en relación a su salud sexual y reproductiva. En caso de que la familia, el Estado o la institución educativa les niegue el acceso a información certera en forma diligente y que le permita tomar decisiones adecuadas en pos de proteger su integridad, los adolescentes pueden acudir a una autoridad judicial y solicitar la protección de sus derechos.
  • Decisiones libres, informadas y responsables: aquí las instituciones educativas tienen un rol protagónico, por un lado les corresponde facilitar el acceso a la información, a la difusión sobre los derechos sexuales y reproductivos. Por otro lado, tendrán que trabajar con mayor profundidad en el desarrollo de habilidades sociales, en la resolución de conflictos, en la responsabilidad y el respeto cuando  cuando los adolescentes y las personas en general tomamos decisiones sobre nosotros y nuestro cuerpo.

2. Resolución de la Asamblea Nacional en “defensa de la familia”

Lo más difundido a través de los medios de comunicación fueron las intervenciones de los asambleístas donde quedaba clara su postura sobre los derechos de los adolescentes y la educación sexual, con reiteradas expresiones de apoyo a los padres de familia, a que solo a ellos les corresponde la crianza de los hijos, un discurso acorde a la campaña “Con mis hijos no te metas”. Aquí, la nota de El Universo “Asamblea respalda derecho de padres para criar a sus hijos sin interferencias del Estado”.

La resolución de la Asamblea Nacional del 31 de julio del 2018, cuenta con 5 artículos, en su motivación se mencionan algunas disposiciones constitucionales, bajo su conveniencia para sostener su postura, se toman también antecedentes de hecho como la cantidad de embarazos adolescentes, han dejado de lado normativa que sí fue considerada por la Corte Constitucional, en general la motivación de la resolución no es coherente con el mensaje que se presenta en el articulado.

Desde el primer artículo la resolución presenta una ponderación hacia los derechos de los adultos y no hacia los derechos de los adolescentes, con expresiones del tipo “el derecho de la familia”, los derechos humanos de la familia, “los derechos de los padres” y con escuetas menciones al interés superior del niño, la corresponsabilidad del Estado con la familia en su protección.

Para rematar la Asamblea Nacional finaliza su  resolución exhortando a la Corte Constitucional para que respete el derecho de las familias a elegir como educar a sus hijos. Con este texto hacen quedar a la Corte Constitucional como si estuviera vulnerando derechos de los adolescentes cuando en realidad han cumplido su labora a cabalidad resolviendo en derecho una consulta sobre derechos fundamentales y con mayor profundidad en su argumentación jurídica sobre la autonomía de los adolescentes para decidir sobre vida sexual.

La postura de la Asamblea Nacional es clara: prevalece el derecho de los padres por sobre los derechos de los adolescentes, es decir, los considera como objetos de cuidado y no sujetos de derecho, seres en desarrollo que adquieren derechos y obligaciones progresivamente.

Aquí lo verdaderamente grave, pues han pasado casi 30 años desde que se aprobó la Convención de los Derechos del Niño que puso en marcha un nuevo paradigma con la Doctrina de la Protección Integral, los principios de interés superior del niño, corresponsabilidad, ejercicio progresivo de derechos, entre otros. En el 2003 se aprobó el Código de la Niñez y Adolescencia que dio paso al reconocimiento de niños, niñas y adolescentes como sujetos de derechos en Ecuador. La Constitución del 2008 continuó con este espíritu garantista y aprobó el voto facultativo para adolescentes a partir de los 16 años.  El 27 de junio del 2018 la Corte Constitucional emitió una sentencia con carácter vinculante sobre el principio de autonomía, el límite que imponen los derechos de los adolescentes a los adultos, los derechos sexuales y reproductivos de los adolescentes. El 31 de julio de 2018 los asambleístas pusieron el progresismo de lado, retrocedieron no solo hacia un marco jurídico conceptual que no existe más, sino que vulneraron los derechos de un grupo de atención prioritaria como lo reconoce la Constitución en su artículo 35.

Cito el texto completo del artículo 44 que la Asamblea evitó en su motivación e hizo una escueta referencia, como ejemplo de su manipulación de la ley para soportar una postura que vulnera derechos e invisibiliza a todo un grupo poblacional en Ecuador.

“Art. 44 El Estado, la sociedad y la familia promoverán de forma prioritaria el desarrollo integral de las niñas, niños y adolescentes, y asegurarán el ejercicio pleno de sus derechos; se atenderá al principio de su interés superior y sus derechos prevalecerán sobre los de las demás personas.

Las niñas, niños y adolescentes tendrán derecho a su desarrollo integral entendido como proceso de crecimiento, maduración y despliegue de su intelecto y de sus capacidades, potencialidades y aspiraciones, en un entorno familiar, escolar, social y comunitario de afectividad y seguridad. Este entorno permitirá la satisfacción de sus necesidades sociales, afectivo-emocionales y culturales, con el apoyo de políticas intersectoriales nacionales y locales.”

¿En qué se traduce esto para las instituciones educativas? En la necesidad de plantear posturas y lineamientos para la educación sexual durante el próximo año lectivo, en cómo se crearán alianzas con las familias procurando crear un clima escolar positivo y de contención para los estudiantes. Este tema es delicado e importante y me gustaría profundizar en otro post, por ahora únicamente les dejo esto: corresponde al director o directora del colegio tomar las riendas y liderar.

3. La institución educativa y los adolescentes

¿Qué es lo que se viene? Después de noticias y debates, de las decisiones de los poderes del Estado, ¿Qué se encontrará un docente de secundaria en el aula?

Vivo en Buenos Aires y desde hace 5 meses todos los días veo chicas de 12 y 13 años, con su pañuelo verde en el cuello, como una gargantilla que no se sacan nunca. Veo chicos que se envuelven el mismo pañuelo en la muñeca, otros lo llevan anudado en sus mochilas. Un pañuelo que lo llevan como si fuera un super escudo, un símbolo que los identifica y los une, porque aunque acudan a distintas instituciones secundarias, públicas y privadas, tienen en común la edad y los ideales.

Tan chiquitas y comprendieron que no se puede vivir con miedo, que sus cuerpos están cambiando y sus aparatos reproductores en desarrollo son capaces de producir una nueva vida, aunque sus cuerpos tan pequeños todavía no tengan la fuerza para sostenerla. Son adolescentes que quieren información, saber qué hacer ante una situación violenta, qué hacer para no ser víctimas, cómo cuidarse, cómo ejercer su sexualidad. Empoderarse del pañuelo verde a una “temprana edad” es comprender una pregunta filosófica milenaria “el origen de la vida”, ligada al consentimiento y al deseo. Es el instinto manifestándose a través de curiosidad, de la memoria celular o ese algo dentro de uno que te hace querer saber más de un tema.

La revolución de las hijas y la marea verde no es una moda, no es la novela de turno con ídolos teens, actores o cantantes, son adolescentes y no unos rebeldes sin causa, en Argentina piden “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. Es una influencia que va a llegar a Ecuador sí, tal vez embanderados con el color violeta u otro color, los adolescentes se empezarán a movilizar porque se pretende negarles la educación sexual para decidir.

Este debate sumado a lo resuelto por la Corte Constitucional y la resolución de la Asamblea Nacional, van a marcar el curso de este próximo año escolar, yo lo veo como una oportunidad para el aprendizaje basado en proyectos, para guiar los procesos de enseñanza y aprendizaje de forma que satisfagan los intereses y necesidades de los estudiantes, la construcción de vínculos que lleven a una sana convivencia escolar, el desarrollo de habilidades, cubrir temas como el debate y la argumentación, investigación en fuentes primarias y secundarias.

Estudiantes hiperconectados, adolescentes movilizados, colegios, docentes y familias interpeladas por las nuevas generaciones para que respeten sus derechos. Los docentes de secundaria tendrán entre sus estudiantes a hijos de padres que apoyan “que no se metan con sus hijos”, hijos de padres que apoyan la educación sexual, e hijos de padres que no se dan ni por enterados del alcance del internet y las redes sociales en la vida y educación en la actualidad. Los docentes, directivos y demás profesionales que trabajen en nivel secundario deberán poner énfasis en un modelo de enseñanza afectiva que facilite estos procesos; en casa, los padres, madres y adultos responsables del cuidado del bando, religión, nacionalidad o edad que fueren, también deberán de abrir sus ojos, sus corazones y sus oídos que han estado voluntariamente sordos hacia las demandas de chicos que a través de la tecnología acceden a todo lo que desean conocer, deban o no saberlo, sea o no sea apropiado para su edad; porque al fin y al cabo, una resolución de la Asamblea como la del 31 de julio pasado, no defiende la familia sino que pone en riesgo a los adolescentes.

El pronóstico es positivo para quienes estén dispuestos a contener y guiar estas demandas y los estudiantes que las defiendan; mientras que el pronóstico es negativo para asambleístas, organizaciones como “con mi hijo no te metas” y demás adultos que sostengan la desinformación y las prohibiciones en relación a los derechos sexuales y reproductivos en primera instancia y la consideración de los adolescentes como sujetos de derecho en segunda pero no menos importante instancia.

Una aproximación al aprendizaje a través del juego

Resumen

El presente artículo muestra algunos rasgos de una tendencia educativa actual: el aprendizaje a través del juego. Entre los temas que se revisan están la definición del aprendizaje a través del juego, la relación entre juego y aprendizaje con sentido, y el desarrollo cognitivo. El artículo exhibe algunos beneficios y dificultades de aplicar esta metodología en la escuela y explica la importancia del docente en la mediación del juego, el contenido y el aprendizaje del alumno. Relaciona la teoría constructivista y sus principales exponentes con el juego y concluye que el aprendizaje a través del juego es una herramienta para la enseñanza poderosa y el aprendizaje significativo.

Palabras Clave: constructivismo, aprendizaje, enseñanza, juego.

Introducción

“El objetivo principal de la educación en las escuelas debe ser la creación de hombres y mujeres que son capaces de hacer cosas nuevas, no simplemente repetir lo que otras generaciones han hecho; hombres y mujeres que son creativos, inventivos y descubridores, que pueden ser críticos, verificar y no aceptar, todo lo que se les ofrece.”

Jean Piaget

 

¿Podemos jugar? Preguntan los niños apenas llegan al aula, saben que la lección del día empezará en tan solo unos minutos. ¿Pueden jugar los niños dentro del aula? ¿Debe permitir el docente que sus estudiantes jueguen en lugar de sentarse en sus bancas para copiar materia escrita en el pizarrón, escuchar un dictado prolongado, realizar planas de escritura y cientos de ejercicios matemáticos?

La instrucción simultanea que ha guiado la práctica de la enseñanza durante siglos, se opone a aquello que sea distinto en tiempo, lugar, espacio y divulgación de contenidos. La tarea del docente consiste en disciplinar al ser humano, convertir al ser en estado infantil a un ser adulto, a un individuo de capacidades desarrolladas apto para aportar al aparato estatal y de mercado al incorporarse al mundo laboral.

La propuesta de que los niños ejerzan su derecho al juego y a la enseñanza de calidad en un mismo espacio pueden parecer incompatibles con la educación para los conservadores, para las evaluaciones estandarizadas, para quienes desean mantener la metodología de instrucción lasalleana que todo lo ve, lo prevé y lo controla. Pero desde otro punto de vista, bajo otra mirada, las posibilidades de enseñar y aprender jugando son infinitas.

Tonucci

La viñeta de Francesco Tonucci (1989) muestra el encuentro entre la escuela y el niño, entre el alumno y la maestra, entre la imaginación y la instrucción.


El aprendizaje a través del juego se trata de un aprendizaje por descubrimiento guiado por el profesor. Aprender jugando es aprendizaje en acción, es elaborar esquemas a través de la interacción entre pares, el entorno y la motivación interna del estudiante. Es el desarrollo cognitivo que se produce en el alumno al conjugar la instrucción, la transmisión de saberes, la comprensión de dichos contenidos a través de actividades sociales o individuales, mediada por objetos o símbolos.

¿Qué es el aprendizaje a través del juego?

La definición del juego en sí parece no ser compatible con el aprendizaje o de su uso con fines educativos, de acuerdo a la Real Academia Española, se entiende por juego la “acción y efecto de jugar por entretenimiento”; el “ejercicio recreativo o de competición sometido a reglas y en el cual se gana o se pierde”; la “actividad intrascendente o que no ofrece ninguna dificultad”. Similar definición encontramos del verbo jugar, esto es “hacer algo con alegría con el fin de entretenerse, divertirse o desarrollar determinadas capacidades”; “entretenerse, divertirse tomando parte en uno de los juegos sometidos a reglas, medie o no en él interés”. Las acepciones del juego y el jugar son muchas más, ninguna relacionada con el aprendizaje, pero eso en un diccionario.

Esta definición se encuentra caduca, no refleja lo que ocurre actualmente en el mercado mundial con los juguetes y los materiales didácticos, con el desarrollo de proyectos de robótica en el aula, ni la proliferación de los espacios de hacedores tanto dentro como fuera del espacio escolar.

La noción del juego como una simple diversión, cuestión del patio del recreo que no trasciende al aula no existe más. Actualmente el juego es una herramienta más para el docente en la gestión del aula y la formación de sus estudiantes; es una tendencia mundial estudiada y aplicada por varios maestros, instituciones educativas y programas educativos como el Programa de Escuela Primaria del Bachillerato Internacional o “El Proyecto Cero” de la Universidad de Harvard.

A manera de ejemplo, la corriente de la gamificación relacionada principalmente a los juegos de realidad virtual ya sea a través de consolas de video juegos, teléfonos celulares, computadoras o tabletas; ha tenido gran acogida por probar el desarrollo cognitivo a través de estos juegos, la eficacia en la transmisión de información por medio de imágenes, textos cortos, diálogos, y un sistema de recompensas a modo de autoevaluación y retroalimentación.

Dentro de este mismo rubro, una de las empresas de juguetes más importante del mundo, famosa en todos los países por sus bloques de construcción; hace unos años incursionó en el área de la robótica y de los juguetes creados para enseñar ciencias. Se trata de LEGO y su filial LEGO-Educación. La marca se ha vinculado con las escuelas y colegios desde las clases de ciencias, tecnología y matemáticas con diseños para ser elaborados por los estudiantes en laboratorios, talleres o espacios de hacedores.

El juego, una forma de dar sentido al aprendizaje

En el juego se manifiesta la intuición; la espontaneidad del estudiante en su interacción se trata de un conocimiento que se construye en base a los estímulos que presenta su medio. (Rodríguez Moneo & Carretero, 2015)

El estudiante debe tener el espacio y el tiempo para dar vuelta al conocimiento recibido, creando esquemas y rutinas de pensamiento vinculadas a sus saberes, experimentando, reconstruyendo las ideas abordadas durante la lección, volviendo a estas hasta sentirse cómodo, el juego permite la apropiación del conocimiento adquirido en la clase preparada por el maestro.

“Las personas poseen una tendencia natural a investigar y a realizar acciones en el medio en el que viven y eso les conduce, desde muy temprana edad y con escasa pericia, a la construcción de explicaciones espontáneas que les permiten entender mejor el mundo, darle sentido y actuar en él de forma relativamente adecuada.” (Rodríguez Moneo & Carretero, 2015)

La relación entre el aprendizaje a través del juego y el desarrollo cognitivo

La relación entre juego y desarrollo fue investigada por Vygotsky enfocándose en niños de edad preescolar (Vygotsky, 1933). Estableciendo la importancia de la imaginación para la reproducción de situaciones reales que todavía no han sido asimiladas por el niño, pero que al ser parte de su cotidianidad este juega, imagina, crea, cree ser parte de esas situaciones.

La postura de Vygotsky parte por definir al juego como un proceso cognitivo, específicamente se trata de procesos psicológicos superiores. Además, las reglas son un requisito sine qua non del juego, por ello si se suprime la imaginación y se yuxtapone a la situación real, el niño al conocer las reglas podrá actuar, hablar, pensar de acuerdo al contexto o incentivo real que se presente.

Posteriormente, Vygotsky atribuye al juego la posibilidad de que el niño determine sus propias acciones, empezando por su propio yo; el juego otorga una ilusión de libertad donde sus acciones se subordinan al significado de las cosas (Vygotsky, 1933).

El juego en la escuela responde a que los procesos de escolarización operan como generadores de procesos psicológicos específicos (Baquero, 2015) La interacción entre pares produce una ruptura en el pensamiento que a su vez da paso a la transformación del conocimiento, en consecuencia, los niños se apropian de su cultura, de las reglas sociales en donde habitan.

El juego constituye un disparador para la elaboración de contenidos, reforzar destrezas, y desarrollar el pensamiento creativo. Al jugar los estudiantes se encuentran relajados, desafiados y enganchados (Mardell, Wilson, Ertel, & Baker, 2016).

De acuerdo a Barreiro y Castorina (2015) hay dos cuestiones que posibilitan el desarrollo cognitivo: en primer lugar, “que las diferencias en los conocimientos o puntos de vista de los participantes se manifiesten en la oposición de respuestas entre ellos”. En segundo lugar, “que los niños estén dispuestos a cooperar en la búsqueda de una solución común confrontando sus respuestas” (Barreiro & Castorina, 2015). Este tipo de colaboraciones y conflictos cognitivos se pueden presenciar en los juegos cooperativos y de simulación.

Beneficios del Aprendizaje a través del Juego

Jugar e interactuar otorgan al niño la posibilidad de desarrollar sus habilidades sociales. El juego facilita el aprendizaje a través del entorno en el que se relaciona el niño. La construcción de reglas, el perder turnos, ganar puntos, terminar retos y vencer obstáculos son la puerta para el desarrollo cognitivo y emocional del estudiante.

 “La teoría cognitiva también indica que los estudiantes obtienen beneficios si se les da la oportunidad de demostrar competencia y de trabajar por el aumento de su aprovechamiento, definido mediante criterios compartidos por el maestro, el estudiante y la comunidad” (Anijovitch R. , 2015).

Según los investigadores del Proyecto Cero, la pedagogía del juego se apoya en las capacidades de asombro, diversión y elección de los estudiantes (Mardell, Wilson, Ertel, & Baker, 2016). El pensamiento es promovido constantemente, consecuentemente es imprescindible la presencia del maestro para visibilizar los procesos cognitivos que ocurren en los estudiantes.

“Como fruto de la interacción significativa producida entre el conocimiento preexistente y el nuevo material, se genera una asimilación tal que la estructura de conocimiento resultante difiere tanto del conocimiento previo como del material objeto de aprendizaje” (Rodríguez Moneo & Aparicio, 2015).

La interacción entre pares mediada por el docente es lo que permite la visibilización del pensamiento; los conocimientos son asimilados y profundizados a partir de las ideas previas.

Dificultades del aprendizaje a través del juego

El reto de incorporar el aprendizaje a través del juego en la escuela se encuentra en la toma de decisiones, quienes gestionan las instituciones educativas deben decidir si permiten o no y cómo incorporar el juego en la enseñanza. El principal problema es compatibilizar las necesidades e intereses de los estudiantes, con los intereses de los padres de familia, las exigencias de las autoridades del sistema educativo – currículo, normativa, financiamiento, infraestructura, personal- y las capacidades de los docentes. En palabras de Carretero, “el problema consiste en que existe una enorme distancia entre lo que los alumnos pueden y quieren aprender, y lo que les presenta la institución escolar.” (Carretero, 2015).

A continuación, se enumeran otros obstáculos para la aplicación del aprendizaje a través del juego.

  • El contexto en el que se desarrolla la enseñanza actualmente: presión a los docentes, carga de trabajo, responsabilidades, planificación, evaluación, actualización, programas de fechas cívicas y especiales, reportes de calificaciones. Por otro lado, la exigencia a los estudiantes de ser los mejores para poder incorporarse al mercado laboral.
  • El quehacer docente es ser un todólogo en la escuela y ser un humano fuera de esta.
  • Las tensiones y conflictos laborales hacen que la persona se olvide de lo divertido.
  • Las tensiones cotidianas entre el sujeto que aprende y el sujeto que enseña, por el aburrimiento, el cansancio, contenidos repetitivos, didáctica no participativa.
  • La falta de reconocimiento de las autoridades y otros docentes del trabajo, esfuerzo, recursos, tiempos que requiere este tipo de metodología.

El docente, la piedra angular del aprendizaje a través del juego

Querer jugar, querer crear, querer dar. Tres requisitos básicos de un docente que quiere incorporar el aprendizaje a través del juego.

Transformar el aula y crear el espacio que incentive el juego, no es lo mismo que construir una sala de juegos donde los niños se encuentran bajo supervisión del adulto, pero este no media ni los juegos enseñan o refuerzan conocimientos adquiridos en el aula.

La interacción es clave en este proceso de aprendizaje, como se puede ver en este vídeo de la actividad sobre el sistema métrico. El trabajo de un docente en el espacio creado para jugar debe ser un trabajo a conciencia, con el objetivo de desarrollar a los estudiantes a la vez que se contempla el currículo del nivel a su cargo.

La transposición didáctica va más allá, el docente actúa como un curador de contenidos y materiales para el aula, los recursos y decoraciones que utiliza tanto dentro como fuera del aula son elegidos para estimular a los estudiantes a desarrollar su aprendizaje, apoyarlos para recordar los conocimientos previamente adquiridos. No se trata de entretener a los estudiantes como en sus casas con los juguetes que tienen fuera del ámbito escolar. En el aula cada objeto es un símbolo, cada juego es la puerta de entrada a la adquisición, desarrollo, refuerzo de los conocimientos que prescribe el currículo.

Cabe destacar el concepto de enseñanza poderosa, Maggio (2012) explica que la enseñanza poderosa es la actividad del docente tanto previamente como durante la clase, sus análisis y las decisiones producto de estos, en cuanto se piensa y actúa en el momento – basándose en las necesidades de los estudiantes-, donde todo es mutable mientras se cumpla con el objetivo de aprendizaje; el juego es precisamente una herramienta para alcanzar esa enseñanza poderosa.

“La enseñanza poderosa está formulada en tiempo presente, es un acto de creación por parte del docente. Aquí refiere la planificación de la clase, como aquel conjunto de acciones a llevar a cabo: qué presentaciones, actividades, referencias teóricas, interrogantes críticos, materiales, tipos de análisis, perspectivas se van a utilizar y en qué momento. Estas decisiones no serán estáticas, pero tendrán una base sustantiva que deberá llevarse a cabo para que la clase tenga sentido en relación al objetivo de enseñanza. Este “pensar la clase” debe producirse en tiempo presente, de manera contextualizada, aggiornada, pero en movimiento, provisional.” (Maggio, 2012) citada por (Anijovitch R. , 2015).

Requisitos para incorporar el aprendizaje a través del juego en el aula

El primer requisito es la voluntad del docente para jugar, soltar un poco a sus alumnos, ser flexible en su planificación. Se puede empezar con el planteo de que sirve, si es o no compatible con su metodología, con el currículo, en que materias se debe o puede aplicar esta metodología. La intención de probar lo diferente, atreverse a crear nuevas rutinas para visibilizar el pensamiento de los estudiantes.

Los modos que un profesor utiliza para la construcción guiada del conocimiento durante sus exposiciones en clase, sólo se pueden comprender y evaluar en su contexto.” (Anijovitch R. , 2015).

Un segundo requisito es que la planificación de la clase el visibilizar y reconocer el pensamiento de los estudiantes. Es importante recordar la necesidad de planificar el juego y los recursos o materiales para que los niños jueguen con datos certeros por las ideas intuitivas. Hay que corregir, desarrollar, profundizar el conocimiento del niño en un tema específico de acuerdo al currículo; sin embargo, lo más importante es ver al juego como un lugar para crear con el niño en base a sus motivaciones, interrogantes, gustos, imaginación.

El tercer requisito es la presencia constante del docente, su intervención y diálogo con los alumnos mientras juegan es esencial para guiar el aprendizaje. No es un tiempo libre, es un contexto formativo para que los estudiantes exploren, conozcan, refuercen destrezas, habilidades, contenidos. La relación que se establece entre el docente y el alumno es un vínculo para profundizar y avanzar en el proceso de instrucción. El docente da tiempo y atención a sus estudiantes.

“Estas preguntas poderosas pueden ser utilizadas en forma muy elaborada, pero la versión más sencilla consiste en que el docente le haga al estudiante tres tipos de preguntas sobre un tópico importante: preguntas de exploración, preguntas que hagan conexiones y preguntas que lleven a una conclusión. El objetivo es instar a los estudiantes a formular preguntas y buscar respuestas. El docente facilita el proceso sin ofrecer las preguntas o las respuestas.” (Perkins).

¿Es necesario un proyecto de innovación pedagógica para incorporar la enseñanza a través del juego?

En tiempos en que nos vemos obligados a transfigurar la enseñanza en pos de la “innovación educativa”, considero que la aplicación de la pedagogía del juego en el sistema educativo, no se trata de inventar el agua tibia; en realidad no se trata de innovar, se trata de voluntad. Los recursos están al alcance de la mano, la intuición no es algo que se compra en una papelería, es una habilidad que debe desarrollar el docente guiado por el director escolar o por el maestro de formación docente. La imaginación, la creatividad del niño, son parte de su ser en desarrollo.

Potenciar las capacidades de los individuos y que a su vez exista la motivación para el aprendizaje exigen de la escuela y del maestro el querer dar tiempo, energía, afecto, salir de la zona de confort y del hermetismo, esto no quiere decir que no se dan ocasiones en que la observación y reflexión del docente o del niño producen un silencio en la interacción.

Conclusiones

El aprendizaje a través del juego es una oportunidad de lograr el aprendizaje significativo y el ejercer una enseñanza poderosa para los docentes e instituciones educativas.

El juego invita a replantear las formas y exigencias que utilizamos para diseñar a los nuevos ciudadanos, aquello que tomamos como verdades absolutas que se convierten en rutinas sagradas como único remedio para el éxito escolar.

Ciertamente esta metodología es la concreción del constructivismo en la práctica. La didáctica entonces no se trata de enseñar a jugar, sino de jugar para enseñar, jugar para aprender, jugar para disfrutar la enseñanza.

El proceso madurativo de los estudiantes y el desarrollo cognitivo que se producen al jugar, se fundamentan en la asimilación de reglas morales, sociales, físicas, a través del asombro, la diversión, la elección, y la imaginación de los niños mediadas por el docente.

El rol del docente como facilitador y su voluntad para implementar el aprendizaje a través del juego son imprescindibles para el éxito de la metodología analizada en este artículo. Crear un juego, hacer un juguete, el diseño de las actividades adaptadas al grado de madurez de sus estudiantes; es algo que lo puede hacer únicamente el docente.

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Autoridad, Disciplina e Identidad

Entre los temas estudiados durante la maestría está el de autoridad pedagógica, presenté un paper sobre la crisis de autoridad, su diagnóstico e intervención. Tomé como principal referente a María Beatriz Greco con dos publicaciones de ella –Ficciones y Versiones sobre la Autoridad. Pensar la Educación en Tiempos de Transformación (2011); y, Emancipación, Educación y Autoridad. Prácticas de Formación y Transmisión Democrática (2012)-. A continuación comparto mi análisis partiendo de la experiencia del trabajo con adolescentes y el estudio de la disciplina escolar y la autoridad pedagógica.

 Tomé el concepto de autoridad como institución, pues considero que no se trata de hablar únicamente de la “autoridad docente” o de la “autoridad de la familia” como una cuestión de responsabilidad y de encontrar culpables e inocentes en las fallas de aprendizaje y desarrollo de los estudiantes, como bandos contrarios: uno inocente y otro culpable. Es mi intención alejarme del concepto de autoridad pedagógica, como uno de los tipos de autoridad existentes, y mantenerme con la palabra autoridad en relación a la supuesta asimetría existente entre adultos y adolescentes, autoridad como aquel lugar legitimado para disciplinar, coaccionar, corregir, sancionar; también autoridad como el lugar que ocupa quien representa a un colectivo como el cuerpo docente, a una institución como la escuela, o la familia.

Hablar sobre adolescentes porque muchas veces los docentes les huyen por lo complicada que es esa edad, por las transiciones y conflictos que pueden surgir; una de las caracterizaciones típicas de la adolescencia es la rebelión contra la autoridad – por ejemplo la imagen del rebelde sin causa, postura a la cual no me adhiero-; además mi intención es reflexionar sobre la autoridad desde mi experiencia, lo cual básicamente es el trabajo con adolescentes.

La autoridad requiere de dos partes para existir, un individuo que la ostenta, y otro individuo o grupo de individuos que otorgan y reconocen ese poder en el otro, en ese sentido vale citar a Narodowski, quien en su obra Dolor de Escuela indica que “la autoridad es en esencia un poder conferido retroactivamente por algún tipo de momento de fundación que resurge, aumentado, en el presente.” (Narodowski & Brailovsky, 2006) Esa fundación que inicia con la alianza familia – escuela, en la que los padres entregan a sus hijos a otros adultos que tienen autoridad en su ámbito o circunscripción que es la escuela. Me atrevo a decir que otro momento que origina autoridad es en las relaciones entre iguales, ya sean entre alumnos, entre docentes, o entre padres de familia, en que se reconoce un líder del grupo o se habilita a una persona para hablar en nombre de los demás, cosa que pasa a menudo en la dinámica escolar.

“La autoridad es movimiento, cambio, acción real o posible en el marco de una relación social e histórica, entre dos sujetos, por los menos: uno que provoca el cambio y otro que lo realiza, visible o tácitamente. El fenómeno de autoridad es así fundamentalmente social y no individual ni natural y entraña la posibilidad de que alguien actúe sobre otro y éste lo acepte asumiendo una transformación de sí mismo.” (Greco, 2012, pág. 33)

Estudiar cómo se transmite el sentido de autoridad a través del lazo pedagógico y a través de la relación paterno infantil permite identificar si ha sido asimilada existencia de la asimetría entre adultos y niños, al decir de María Beatriz Greco “Es el despliegue de lo que nace a partir de la autoridad lo que importa, de lo que comienza a acontecer a partir de la fundación y no un orden de imposición, dominación o sometimiento” (2012). La transmisión y construcción del sentido de autoridad es aquello que se configura en la subjetividad de la persona, inicia en la infancia, continúa en la adolescencia y se manifiesta en la edad adulta.

“La autoridad implica el trabajo artesanal de un tejido en palabras, dichas y escuchadas, en silencio y en forma de voces, de un mundo común que nos incluye a todos por igual y que otorga, política y subjetivamente, el espacio humano de la libertad.” (Greco, 2011, pág. 51)

A través del trabajo con adolescentes se puede dimensionar dos aspectos de la autoridad que van a ser de importancia al sensibilizar estudiantes. El primero es que la autoridad tiene edad, las asimetrías se reducen de acuerdo a la edad del adulto, del docente, del padre. A menor diferencia de edades, los estudiantes esperan una mayor flexibilidad en el lenguaje y las normas, así como una mayor complicidad con el adulto.

El segundo aspecto es la autoridad que emerge de los pares: el respeto, admiración, reconocimiento y la formación de liderazgos. El lazo social en la vida real y en la vida virtual es una prioridad para los adolescentes, quienes bajo sus reglas, límites, deseos y temores interactúan de una forma fuera de éste ámbito. Así delegan y legitiman a uno de sus pares, transfiriendo autoridad, la cual puede ser utilizada para bien o para mal como en otras esferas, el delegado de curso, el estudiante problema, el “abogado del diablo”, aquel que se la juega por todos y en todas las circunstancias, e incluso el hostigador cuando hay acoso escolar.

La tradición de la escuela como espacio homogeneizante, de métodos simultáneos, sistemáticos, arcaicos, que se encuentra en crisis hace que la escuela se encuentre en la búsqueda de sentido, donde se espera encontrar una nueva identidad escolar donde exista autoridad o como refiere Greco, “una autoridad pedagógica que acepte lo enigmático del enseñar y aprender, de lo que no puede enseñarse ni aprenderse, del trabajo de transmitir e inscribir, nombrar y reconocer, construir un común, proteger la vida y autorizar lo nuevo.” (2012, pág. 20)

La autoridad emancipante en la obra de Greco se refiere a lo que el adulto hace para asimilar las pérdidas, creando de estas oportunidades para reconectarse con la infancia para protegerlos, para sostener lo que emerge positivamente en los chicos y para olvidar el sentido autoritario y negativo de la autoridad. Es una autoridad que surge en un lugar de igualdad, por ello se vincula con la enseñanza; el emancipador cambia el sentido de autoridad, refunda una institución social al aceptar los enigmas del aprendizaje y la enseñanza; al estar consciente de que su labor tiene un currículo oculto y transversal que es tejer silenciosamente en la subjetividad de sus estudiantes y de sus hijos, la idea de autoridad. De ello, para Greco la respuesta a la crisis de autoridad en la “sociedad actual” no es la autoridad ignorante, sino la autoridad emancipante quien se hace responsable por sí misma y la innovación de su lugar.

“Hablar de autoridad es hablar de lo que hacemos para tomar la responsabilidad de sostener lo nuevo que crece en ellos y en nosotros, no para perpetuar lo que viene siendo, sino para soportar/aceptar las pérdidas y hacer de ellas una oportunidad de crecimiento, para proteger lo frágil y no destruirlo, para conectarnos con la infancia – la propia y la de otros- y no para olvidarla, alejarla, ignorarla o temerle.” (Greco, 2011, pág. 63)

Tomando en cuenta estas definiciones y aspectos de la autoridad, me remito al análisis de la crisis de autoridad, entonces considero necesario entablar una relación tripartita entre autoridad, disciplina e identidad, como una explicación a la crisis y a la vez como un punto a integrar al tratamiento colectivo para la misma.

La relación autoridad – disciplina no es nada nuevo, conocemos que quien se encuentra legitimado de origen para imponer, controlar, limitar la disciplina es aquella persona que ejerce un rol de autoridad pedagógica o familiar. Así, una concepción básica de la indisciplina es precisamente el irrespeto a la autoridad del docente, del padre, de la ley.

El eje autoridad – identidad que a su vez tiene dos dimensiones: la primera, una dimensión individual que es la relación de la autoridad con la construcción de la identidad adolescente, y la segunda, la dimensión colectiva, de identidad o identificatoria con la cultura, la sociedad, la escuela. Entre las características o funciones básicas de la adolescencia, tenemos la construcción de la identidad del sujeto, una etapa de duelos, de despedirse de la infancia para encontrarse con la adultez, de reconocerse fisiológicamente y psicológicamente, por lo tanto identidad en la adolescencia implica probar, ensayar, sentir experimentar antes de elegir lo que el mundo le ofrece al sujeto adolescente.

Cuestionarse la existencia de la autoridad no puede deslindarse del cuestionamiento a las normas morales, sociales y las leyes, como tampoco de la presencia o no de adultos en el entorno del adolescente. Erikson explica que “existe una continuada desconfianza hacia las personas que actúan autoritariamente sin una autoridad auténtica o rehúsan asumir la autoridad que les pertenece por derecho y por necesidad”. (Erikson, 1972)

“Efectivamente, una autoridad que no logre inscribir al otro en una historia, en un conjunto de leyes que van más allá de sí misma, en una comunidad humana más amplia, en el pensamiento como posibilidad y potencialidad, no alcanzará su propósito emancipatorio, permanecerá encerrada en sí misma sin autorizar y ensimismando al otro en un lugar dependiente, sin proyección, defendiéndose ante todo.” (Greco, 2012, pág. 100)

El conflicto autoridad – adolescente siempre ha existido y existirá, la exploración y determinación de la identidad del adolescente que generalmente se categoriza como indisciplina dentro de la institución escolar, requiere de una extremada sensibilidad y aguda percepción, pues poner límites y ser autoridad ante un adolescente sin convertirse en el ser autoritario de quien se desconfía no es fácil, además son los conflictos con esta autoridad autoritaria que crean resistencia y rechazo a la institución escolar, al profesor, incluso a las materias. La segunda dimensión de la relación autoridad – identidad, es precisamente como el adolescente se inscribe en una determinada cultura y como se hace partícipe de las relaciones sociales el adolescente a través del conocimiento y sometimiento a una autoridad, a unas reglas, a un poder que representa a todos a quienes lo preceden, a sus pares.

En lo que respecta a la relación disciplina – identidad, la disciplina tiene el fin de homogeneizar, controlar y vigilar a los estudiantes, la disciplina busca moldear al sujeto acorde a las normas morales y sociales, entrando en conflicto con los adolescentes que buscan su identidad fuera de estas normas, pero a la vez la disciplina construye esa identidad obediente, “normal”. Esta relación tripartita se caracteriza además porque son procesos subjetivos, más que corporales o físicos, son conceptos que se traman en el interior del sujeto. Autoridad, disciplina e identidad son transformaciones de la psiquis.

Bibliografía:

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Mermelada de Cereza

A propósito del Día Internacional de la Niña, celebrado el 11 de Octubre , entre mis reflexiones y opiniones varias sobre la protección de la niñez y la violencia, recordé una situación que me impactó, que “me hizo ruido”, algo a lo que en mi infancia no me parecía mal, pues debo admitir que lo jugué como cualquier otra niña, sin embargo ahora (a esta edad casi adulta) en un momento de silencio, en un momento de vigilancia durante una excursión escolar el año pasado mientras trabajaba como docente, escuché a dos niñas de ocho años que cantaban y jugaban con sus manos, ingenuas e inocentes, muy entretenidas, repetían sin parar esta canción:

“Mermelada de cereza,
me invitaron a una fiesta,
un chico me beso*,
yo le dije descarado,
el me dijo mal hablada.
yo le dije a mis padres 
y mis padres me pegaron,
yo le dije a mis tíos  
y mis tíos me dijeron
que cantara esta canción:
alabi alabau alabim bom bao.
El beso fue aqui**”

*En otra versión, cambia la frase me besó por me pegó
** Se señala la mejilla izquierda, los labios, la mejilla derecha, hasta terminar la canción.

Mientras ellas cantaban, yo estaba entre la perplejidad y la catarsis,  intentaba entender lo que pasaba, para mi era claro el mensaje de violencia, y la reprimenda a una denuncia de violencia hacia una niña. Para ellas, era solo un juego, lo repetían sin parar, se divertían más si cantaban más rápido y no se equivocaban al jugar chocando sus manos.

El caso de la canción, en la vida real puede ser el drama de muchas niñas, o de muchos niños, que han sido maltratados, acosados por sus pares, revictimizados por sus padres y/o por sus maestros u otros adultos. Es un juego, tal vez solo un juego, el cual se presta para diversos tipos de análisis teórico científicos que yo no pretendo hacer en este post; mi intención es reflexionar, es abrir los ojos, tal vez cerrarlos para escuchar a profundidad y pensar en donde debemos intervenir y transformar nuestras costumbres para vivir mejor, para el buen vivir, para encontrar paz.

Ayer me desperté y en las noticias en vivo informaban el hallazgo de tres mujeres asesinadas en el Gran Buenos Aires; Malala, la niña víctima de un talibán que se convirtió en la imagen – vocera de la campaña de Educación para Todos de la UNESCO estaba candidata para recibir el premio Nobel de la Paz; mientras que en Ecuador se debatía la penalización al aborto por violación en la Asamblea Nacional.

A lo largo de este año han existido muchos casos de desapariciones y muertes hasta el extremo de las violaciones masivas en la India, historias de mujeres que nos han estremecido, no por lo que llegaron a ser, si no por como terminó su existencia en este mundo. Curiosamente en el mismo espacio donde informan estas tragedias, en espacios de farándula, entretenimiento y/o publicidad se muestran a mujeres adultas, voluptuosas, en situaciones eróticas vestidas como niñas, como estudiantes con uniforme de colegio, con títulos de “la colegiala sexy” u otros.

Entonces retomo la “mermelada de cereza”, si las niñas siguen cantando una y otra vez este tipo de “juegos infantiles” (canción que parece tan inocente  y nada comparable con el contenido de canciones de géneros musicales como el reggaeton) ¿cómo esperamos que al momento de ser víctimas denuncien las situaciones y personas que vulneran sus derechos? Las mujeres, las niñas son programadas para callar, por otro lado a los adultos les venden la idea de que el placer sexual  se encuentra en situaciones infantiles erotizadas.

Leo detenidamente la letra de la canción y me pregunto ¿de que sirven tantos instrumentos jurídicos e instituciones para proteger y restaurar derechos de las personas y grupos vulnerables en general, si es que nosotros mismos apoyamos el ciclo de la violencia? Hay cosas que los abogados y profesionales del derecho no pueden cambiar, no digo que las leyes no sean necesarias, las normas, la reglamentación de la vida en sociedad es esencial para la convivencia humana, pero pensar que son el abogado, el juez, el fiscal, la policía quienes van a eliminar la violencia es creer en cucos.

Inevitablemente surgen más preguntas que respuestas, quienes y como construimos y mantenemos la violencia estructural, que hacer para contrarrestarla, desde que flanco actuar; si yo me decidí por la educación, ¿cómo les explico a las niñas que no deben cantar esa canción? Si soy la única a la que le alarma este juego, con qué legitimidad  no permito jugar la “mermelada de cereza”? (Aquí me veo como solo una adulta enfrentándose al universo de niños, como David y Goliat). ¿A qué jugamos?